31 oct 2010

Dice que la correcciones son odiosas



Ella dice que hice trampa, que colé en el 50 algunos relatos que ya tenía publicados por ahí. Pues claro, le contesto. Pero lo que más me repatea son sus bocanadas: me dice que hay un cuento que antes era mejor. Aún recuerda ese relato. Acierta cuando dice que era el del escritor que vive exiliado en una novela que construye en un pueblo perdido de las Alpujarras. Le digo que no lleva razón, es decir, que ese cuento está mucho mejor después de la corrección que le hice antes de incluirlo en el 50. Pero sigue encabezonada. Dice que las correcciones son odiosas. Le contesto que no estoy de acuerdo. Creo que solo añora el pasado, cuando éramos precoces y todo se nos antojaba una puta mierda. Pero la comprendo. Al fin y al cabo, ella también lleva alfileres en los bolsillos.

29 oct 2010

Tres en la recámara

2666 viene de vuelta. Alfonso se ha ventilado las mil y pico páginas en mucho menos tiempo que yo. Él se ha leído de un tirón el cuarto libro. Yo no pude. A la mitad del mismo me quedé quieto y detuve la lectura durante semanas. El mantra de los crímenes de Santa Teresa es insoportable.

Mientras tanto, tres libros esperan el relevo. Alfonso y yo nos solemos prestar bastantes. El primero es Poesía para los que leen prosa, una interesante antología de Jesús Munárriz. El segundo es Vidas improbables, de Felipe Benítez Reyes, un libro de poesía ficción que gané en un premio de poesía que organizaba mi instituto. Y el tercero, un libro sin duda tr(a)nshistórico, Los días de furia: contracultura y lucha armada en los Estados Unidos (1960-1985).

Seguro que le gustan.

27 oct 2010

Seguir buscando


Ya no puedo seguir buscando en las estrellas
lo que su sexo un día me negó.
Ya no puedo perder más,
por favor,
quema por mí esta noche
el cielo con gasolina,
por mí
y por esta pobre boca
a la que ya no le queda
más bilis que expulsar.

Curro Jiménez Melero -NG-

26 oct 2010

De Poetica Seminarii


POETAS ESCONDIDOS... Jordi Virallonga

Noche memorable

No hay que sentirse así de ruin
si ya aceptaste ser un buen canalla.
Mejor será creer en algún dios
y en la resurrección de la carne,
o aún mejor, oler las medias
dobladas del sillón, pegarse un tiro
y susurrar bajito, como entonces,
que dentro de un momento caerá,
será mía; que ya no hay más remedio.

Pon una silla en la puerta

No me acuses a mí de haber perdido,
además, ¿qué hay tras la derrota,
qué nombres, caras, miserias
hay tras la victoria?
¿Qué sabes de quien duerme a tu lado,
por qué no ha de matarte,
dónde reside su miedo y su grandeza?
Ve, mujer, y pon una silla en la puerta,
no quieras que llegue ese barco
que ha perdido la guerra.

Jordi Virallonga (Barcelona, 1955), catedrático de filología española en la Universidad de Barcelona, es presidente y cofundador del Aula de Poesía de Barcelona. A su primer libro de poemas, A la voz que me acompaña (1980), siguieron Saberte (1982), Perímetro de un día (1986), El perfil de los pacíficos (1992) y Los poemas de Turín (1992), títulos que conforman una de las aventuras líricas más sugestivas y verbalmente osadas de la joven poesía escrita en castellano. Con ironía y desgarro, sus poemarios logran plasmar el desasosiego del hombre acutal, urbano, inmerso en una realidad frustrante contra la que el poeta se rebela a través de la palabra. Desde el sarcasmo, la tristeza, la ternura y la desolación, la inconformista mirada del autor se centra en aquellos aspectos del existir cotidiano que, a fuerza de ineludibles, conforman un espacio hecho a la terrible medida de las miserias y las grandezas del ser humano contemporáneo. Crónicas de usura, su última entrega, obtuvo el Premio Ciudad de Irún 1996.

-En Poetica Seminarii (abril 2003)

24 oct 2010

Los responsables


Parece mentira, pero se vuelve a repetir... Algo se mueve, sí señor, pequeñas placas tectónicas que se desplazan al ritmo lentísimo pero implacable que marca el reloj de la geología cultural. Se vuelve a repetir, digo, que vienen de fuera (¡los forasteros!) a zalearnos del pantalón, a espabilarnos.

Primero aterrizó Rakel Rodríguez. Durante el tiempo que estuvo aquí, y aún hoy lo sigue haciendo, se encargó de montar una pequeña editorial que permitió que viesen la luz textos de poetas y narradores inéditos hasta entonces. También fue la responsable de que Manolo Lombardo volviera a publicar... Ahí es nada.

Y después de Rakel Rodriguez han llegado Sergio R. Franco y el bueno de Ethan Spooner. El primero es el responsable del ciclo de recitales En la másmédula (poesía), por el que están pasando y van a pasar casi todos los poetas de Jaén. Un ciclo gracias al cual conocemos otras voces de la poesía andaluza, malagueña, para ser exactos.


Por su parte, Ethan Spooner ha sido el responsable de enganchar a un buen número de gente, especialmente jóvenes, a la poesía slam, una modalidad poética que permite aunar varias disciplinas y que está íntimamente conectada, al menos bajo mi punto de vista, al tronco de la oralidad. Él ha sido el responsable de haber traído a Jaén a los mejores slammers del mundo y su semilla ya está ofreciendo frutos. Solo tenéis que pasaros este jueves por el bar El pecado para verlos.

Os animamos a sumar, a proponer o a montaros por vuestra propia cuenta lo que sea, un taller, un recital o una proyección. Creemos que hay imaginación y ganas de sobra. Hay que perderle el miedo. Al fin y al cabo, los ejemplos de los que he hablado demuestran que con poco, sin subvenciones millonarias ni nombres de postín, también se pueden hacer las cosas bien.

22 oct 2010

Háblame de ti


Háblame de ti. Háblame del miedo, de la fosa que se abre
en tu pecho al amanecer. Háblame de tu rostro arrasado
por lágrimas de fuego. Háblame de tus ojos fríos, duros,
secos como un susurro metálico. Háblame quizá de tus pies,
de las huellas horadadas por el viento. Háblame de tu espalda
reposada al abrigo del muro. Háblame de esos instantes de vida,
de ese esfuerzo gigantesco, de esa alegría que duele.
Háblame de tu voz apagada, mortecina como un bosque
de hojas cansadas. Háblame de tu pelo, esa hermosa maraña silenciosa.
Háblame de la cálida niebla de tus noches, de la tiranía de la necesidad,
de las víctimas de su mano dura. Háblame de tus perros vagabundos,
de la vasta superficie que deja el camino ya barrido.
Háblame despacio.
Con la tranquilidad que da
tener la horrible certeza
de que ya nada podrá destruirnos.

Alfonso J. Molino

21 oct 2010

Rogina y sus cuadernos


Hace unos años, cuando empezamos a bucear en las tripas de la Generación Ausente, encontramos un pequeño cuaderno con anotaciones sueltas, leves impresiones, de Philip Rogina. Esta serie que a continuación reproducimos, está fechada en 1969, cuando Rogina empezaba a balbucear (poéticamente hablando). No obstante, y a modo de fetiche, no dejan de resultarnos interesantes.


*

Pero qué difícil es... El mundo roto, de todas todas el mundo -masacrado y viejo- hecho mil pedazos. Vietnam, Praga, París. Todo arde. Y tú ya sin certezas, retornando al tiempo donde la boca te sabía a ceniza. Tú como este tiempo: en ruinas.


**

El mundo podrido y tú debajo. ¿Por qué no ha de estallar ya todo esto? ¿Por qué seguir dándole tregua a este presente enfermizo donde no es posible morder el nervio de la vida? No merece vivirla quien echa por tierra el día a día, o peor, pasa por encima del otro como si fuera Atila. La hierba ya no crece.


***

Sentirse con las manos atadas por el miedo. La importancia de saber que por mucho que se haga, por mucho que uno afile su rabia, casi nada podrá cambiar. Tenemos los brazos cosidos al hilo de los titiriteros. Los sueños hechos ciscos. La casa del futuro en llamas.


****

El dolor quema. La tristeza calma. La resignación conduce al deshonor. Leo a los estoicos. Sé qué significa la palabra deber. Me esfuerzo por hacerla feliz todos los días. En sus brazos y en la piel dispuesta encuentro el gesto de los míos. Sentir antes que todo. Ellos no se dejaron derrotar... Pero lo fueron.

20 oct 2010

Digo vivir



Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso; airada-
mente morir, citar desde el estorbo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fue cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.

- Un poema de Blas de Otero (1916-1979)

19 oct 2010

Helada, de Thomas Bernhard


El cirujano lleva veinte años sin ver al pintor. Desde hace doce no se cartean. El pintor califica abiertamente la relación existente entre ellos de enemistad. "A pesar de todo, yo, como médico, voy a hacer un intento", dijo el Ayundante. "Mi hermano", dijo, "es soltero como yo. Es, como suele decirse, un intelectual. Pero desesperadamente confuso. Acosado por vicios, la vergüenza, el respeto humano, los reproches, las autoridades... mi hermano es un paseante, es decir, una persona con miedo. De mal carácter. Y misántropo". Esta misión es una iniciativa particular del Ayundante, y forma parte de mi periodo de prácticas en Schwarzach. Es la primera vez que considero el observar como un trabajo.

12 oct 2010

Sentado oscilaba


Sentado oscilaba, delante, detrás, delante, detrás.
Como un clavo viejo que el viento mueve,
como una puerta roída en su carcomido madero
sujeta por visagras oxidadas
que danza una y otra vez.
Con su duda dinámica sentado en su banco
abre las pestañas hasta romper los párpados
y los ojos no van más allá de la punta sucia de sus lejanos zapatos.
Más tarde abre la boca y saca su larga lengua de serpentina encallada
como un perro sediento,
como un crótalo enajenado huele
el aire vacuo que de su ser sale.
A su alrededor el resto pasea,
lo mira de soslayo igual que yo
pero casi nadie decide escribir.
Un poema es su ritual arrítmico y desarmónicamente famélico.
El semáforo se abre, comienza otro día,
por el retrovisor sigue: delante, detrás, delante, detrás...

Ángel Rodríguez

10 oct 2010

La pared de los cien ojos

Busca, por ejemplo, el beso aséptico de la posmodernidad. Busca la ficha policial de Stalin o el rostro, agazapado junto al sombrero de Parra, del insolente Martin Amis. Encuentra la mirada despiadada y clarividente de Beckett o a Mishima, dando su último discurso asomado en un balcón. Busca a Julia, resguardada tras su cámara y a Cortázar, meditando en su mesa de trabajo, allá en París. Busca a William Morris, a Justo Navarro o al bueno de Auster. Busca, si te atreves, a Bin Laden. Busca y encuentra el poema de Rakel Rodríguez donde decía aquello de las uñas rotas... Busca a la miliciana que lee despreocupada la prensa obrera. Busca a King Kong. Busca la foto con los narcotraficantes más buscados de Colombia. Busca el rostro hijo de puta del tío Sam. Busca...

Busca en el mandala que tejió los días del 50, en aquella habitación que parecía no tener paredes y en la que hasta la desesperanza hallaba algún refugio. Un tabique tapiado con el puzzle de las influencias y una mesa frente a él. Un recorte por día. Un relato por día. Todo lo demás sobraba.

9 oct 2010

Cuando pienso en los últimos días de invierno

Cuando pienso en los últimos días de invierno
Pienso en un anochecer anaranjado de luna llena,
Un cielo de nubes cobrizas,
Perladas estrellas brillantes,
El silencio tras el sonido de la lluvia,
Cansancio acumulado como en promontorios,
En la luz sinuosa del equinoccio,
Unos pasos apresurados bajando unas escaleras,
Una sonrisa que me desarma,
En tantas preguntas sin respuesta,
En la vida de mi vida,
Lugares donde no volveré a estar,
Libros cerrados que no volveré a abrir más,
Piedras saltando sobre el agua,
El silencio que deja tras de sí el sonido de la música,
En páginas en blanco,
En luces que de madrugada sobrevuelan la ciudad,
En huellas que devuelve el viento,
Círculos concéntricos que se cierran,
En los días de la Danza del Sol,
Sobre los caminos rectos,
En el dolor, la risa, el placer,
La lucidez, sin límites, sin piedad,
Sobre que sólo en las aguas árticas
Confluyen las corrientes marinas
De todos los océanos.
En los hilos de los tallos quebrados
De las flores de loto.

Antonio Palacios

8 oct 2010

13, de El hombre burbuja

Quizá estemos abusando de La caja de música... Pero es que hacía mucho tiempo que no hablábamos de la canción de la semana. Indudablemente, el tema de estos días en la mansión de Loma del Royo es 13, de El hombre burbuja... Lo he sacado de una carpeta oculta en las tripas de este portatil con más de diez años a la chepa, mi tostadora (regalo de Al-Pacina).

Mirad lo que hace esta gente con una máquina de escribir... ¿Quién de vosotros ha usado una? Yo sí, para escribir un montón de relatos que acabé dejando a medias... ¡Ay! Seguro que a la panameña de pro le gusta el tema, claro que sí, aunque eran otros tiempos, otras inquietudes... Esperamos que te guste, Cer. Hace mucho tiempo que no te dedicamos nada. Va por ti.

7 oct 2010

Pasado perfecto, de Leonardo Padura

Su voz enronquecía por días a causa de las dos cajetillas de cigarros que despachaba cada veinticuatro horas, y sabía que además de calvo, terminaría con un hueco en la garganta y un pañuelo de cuadros en el cuello, como un cowboy en horas de merienda, hablando tal vez con un aparatico que le daría voz de robot de acero inoxidable. Ya apenas leía y hasta se había olvidado de los días en que se juró, mirando la foto de aquel Hemingway que resultó ser el ídolo más adorado de su vida, que sería escritor y nada más que escritor y que todo lo demás eran acontecimientos válidos como experiencias vitales. Muertos, suicidas, asesinos, contrabandistas, proxenetas, jinetes, violadores y violados, ladrones, sádicos y retorcidos de todas las especies y categorías, sexos, edades, colores, procedencias sociales y geográficas. Muchísimos hijos de puta. Y huellas, autopsias, levantamientos de terreno, plomos disparados, tijeras, cuchillos, cabillas, pelos y dientes arrancados, caras desfiguradas. Sus experiencias vitales.

6 oct 2010

Escribo el tiempo junto a ti


Escribo el tiempo junto a ti.
Es difícil encontrar
palabras nuevas
para celebrarte, mujer.

Sé lo que te amo porque sé
cuánto es el miedo
que tengo a que te vayas.

Tus ojos verdes,
tus bellísimos ojos verdes,
me recuerdan
cuán frágil
puede ser el equilibrio
en esta tierra
cercada por las ruinas
del pasado.

No puedo evitar
que tus palabras
arrastren un eco antiguo.
No puedo evitar
que tu piel me ponga
el corazón de punta.

Escribo el tiempo que nos acoge.
A punto casi
de amanecer
sobre tu cama,
en esta habitación donde festejo
el desorden de nuestro amor,
la vida cobra un pulso
insospechado.

Amar nos clava
a la raiz del mundo.

Sobre tus zapatos
tirados por el suelo
se levanta
el fantasma de tu ausencia...
Y yo me tapo la cabeza.
Ese miedo es tan real
como la carne.

Juan Cruz López

5 oct 2010

Garganta quemada, de José Pastor


Me he quemado la garganta esperando
una llamada, un trabajo, una oportunidad,
la inspiración, el amanecer...

Me he quemado la garganta
en miles de batallas inútiles,
que sólo han dejado derrotas
y heridas sin cerrar.
Me he quemado la garganta,
las suelas de los zapatos, las ilusiones,
las fuerzas y las pestañas
en caminos que no llegaban a ningún sitio,
sólo por el placer de soñar,
para acabar, muchas veces, viviendo una pesadilla.
Me he quemado la garganta
viendo mi sombra
y las volutas del humo de mis cigarros
bailando sobre el abismo
combatiendo, ya no el miedo,
sino el pánico,
con Ducados, orujo y libros de segunda mano.
Me he quemado la garganta, esófago y pestañas,
felizmente borracho,
burlándome de la muerte, de tu padre y de los míos.
Me he quemado la garganta, chupando, lamiendo, esnifando,
amando, viajando, leyendo
llenádome todos los poros de la piel
de amores y humo.

Me he quemado la garganta
bailando sobre la hoja afilada de las navajas,
el arma preferida de la venganza
y de los que van a salto de mata,
para que ahora vengáis y digáis que
fumar puede matar.

Así que
dejadme en paz.

4 oct 2010

No hay paz cuando estás cerca, de Honky Tonky



La banda sonora del fin de semana la ha puesto Ángel. El cazador de cantautores le ha echado el guante a Honky Tonky Sánchez, ahí es nada, un tipo con un nombre que le merecería la entrada con alfombra roja en el club de la Generación Ausente.

Ángel dice que sólo le gusta la primera canción del disco, pero a mí me gustan todas. Ayer me ayudaron a dormir en el coche, de vuelta a casa, soñando mientras sorteábamos las curvas de Despeñaperros, dejando atrás la tormenta.

El sueño de los que vencen y quedan de pie después de haberlo dado todo. Una pesadilla dulce, con final feliz, pero que marca, te deja herido. La guitarra de Honky Tonky Sánchez anestesiando el despertar.

3 oct 2010

Soy


soy un capullo
un terodáctilo
una hormiga insignificante
un fumador empedernido
una margarita desojada
un tubérculo
un trapecista
un matemático
soy Lennon
y una bicicleta sin sillín
un semáforo en rojo
un travesti
una gota desprendida de su nube
con su destino irremediable contra el suelo,
un mono verde
y uno de los molinos del Quijote…

en fin,
todo lo que tu odias.

Víctor Mesa