
Escribo el tiempo junto a ti.
Es difícil encontrar
palabras nuevas
para celebrarte, mujer.
Es difícil encontrar
palabras nuevas
para celebrarte, mujer.
Sé lo que te amo porque sé
cuánto es el miedo
que tengo a que te vayas.
Tus ojos verdes,
tus bellísimos ojos verdes,
me recuerdan
cuán frágil
puede ser el equilibrio
en esta tierra
cercada por las ruinas
del pasado.
No puedo evitar
que tus palabras
arrastren un eco antiguo.
No puedo evitar
que tu piel me ponga
el corazón de punta.
arrastren un eco antiguo.
No puedo evitar
que tu piel me ponga
el corazón de punta.
Escribo el tiempo que nos acoge.
A punto casi
de amanecer
sobre tu cama,
en esta habitación donde festejo
el desorden de nuestro amor,
la vida cobra un pulso
insospechado.
Amar nos clava
a la raiz del mundo.
Sobre tus zapatos
tirados por el suelo
se levanta
el fantasma de tu ausencia...
Y yo me tapo la cabeza.
Ese miedo es tan real
como la carne.
Juan Cruz López
6 comentarios:
Me encanta el final "el miedo es tan real como la carne"... palabras muy acertadas
Que maravilla, te sigo dando las gracias por cada uno de los poemas que compartes. Angel
Madre mía, Juan. Qué nivelazo tenéis últimamente. Es un placer dedicaros un par de minutos todos los días.
Gracias
Roque
bello, Juan.
¿hablas de quién yo creo que hablas?
besos, mm
mas que de amor parece, hablara de necesidad... me pregunto si conoceremos la diferencia
Un saludo.
-Esa! Gracias, si el poema acaba ahí, nace de las ruinas del NH de Murcia. Es una mezcla de muchas cosas.
-Gracias Ángel, para mí si que es un placer compartir las calles de la ciudad con poetas existenciales como tú.
-Roque, lo del nivel es subjetivo... Ya lo sabes. ¿Es que ha dejado de gustarte MLRS?
-Confusión, Mercedes, por ahí no van los tiros... Un abrazo...
-Anónimo, yo no la conozco, la verdad.
Publicar un comentario