Hablamos de él en el número 6/10 de COTARRO:
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11 feb 2015
7 may 2012
Literatura y supervivencia (15) - etiqueta cerrada
Y finalmente sobrevive en el lenguaje.
Consiguió hacer de su cuerpo el cuerpo del poema, de su respiración el aliento
de cada verso. Logró escapar de un mundo tan estrecho en el que no cabía una
vida tan ancha.
ALEJANDRA
PIZARNIK (1936-1973)
La jaula
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
14 abr 2012
Literatura y supervivencia (14)

Sobrevive a las noches de intemperie, al hambre, a las hemorragias, a los húmeros puestos a la mala… porque el dolor le hace ser consciente de su peso y su materia, de su condición de hombre, de su cuerpo anclado en el verso.
Su cuerpo, que deja de ser suyo para convertirse en los miembros dispersos de todos los hombres, reunidos luego por un abrazo emocionado.
Su cuerpo, que deja de ser suyo para convertirse en los miembros dispersos de todos los hombres, reunidos luego por un abrazo emocionado.
CÉSAR VALLEJO (1832- 1938)
Piedra negra sobre una piedra blanca
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...
5 mar 2012
Literatura y supervivencia (13)

El encierro, el acoso y el miedo no evitaron que universalizase su relato. Creó nuevas salas dentro de su diario y una ventana por la que nosotros, voyeaurs del siglo XXI en serio riesgo de olvidar la barbarie, metemos la cabeza. Aún nos cuesta asimilar que debamos sacarla antes de un final explícito. Hubo un final que no podemos cambiar. Sobrevive su relato hasta hoy aguantando un asedio militar y una Historia a medio escribir.
ANA FRANK (1929-1945)
Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero entonces surge la gran pregunte: ¿podré escribir algo grande algún día? ¿Llegaré algún día a ser periodista y escritora?
¡Espero que sí, ay, pero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías.
Hace mucho que he abandonado La vida de Cady; en mi mente sé perfectamente cómo la historia ha de continuar, pero me cuesta escribirlo. Tal vez nunca la acabe; tal vez vaya a parar a la papelera o a la estufa. No es una idea muy alentadora, pero sí lo pienso, reconozco que a los catorce años, y con tan poca experiencia, tampoco se puede escribir filosofía.
Así que adelante, con nuevos ánimos, ya saldrá, ¡porque he de escribir, sea como sea!
ANA FRANK (1929-1945)
Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero entonces surge la gran pregunte: ¿podré escribir algo grande algún día? ¿Llegaré algún día a ser periodista y escritora?
¡Espero que sí, ay, pero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías.
Hace mucho que he abandonado La vida de Cady; en mi mente sé perfectamente cómo la historia ha de continuar, pero me cuesta escribirlo. Tal vez nunca la acabe; tal vez vaya a parar a la papelera o a la estufa. No es una idea muy alentadora, pero sí lo pienso, reconozco que a los catorce años, y con tan poca experiencia, tampoco se puede escribir filosofía.
Así que adelante, con nuevos ánimos, ya saldrá, ¡porque he de escribir, sea como sea!
27 dic 2011
Literatura y supervivencia (12)

Desde muy joven intuyó que detrás de la literatura se hallaba un camino capaz de forjar una identidad a contraviento, fortísima, forjada para sobreponerse a la errancia, el abandono, la prisión, el hambre... Su determinación se escondía detrás de un cuerpo frágil sostenido a base de lecturas y pasión. Se la jugó a una carta. Su apuesta fue definitiva.
ROBERTO BOLAÑO (1953-2003)
Mi carrera literaria
Rechazos de Anagrama, Grijalbo, Planeta, con toda seguridad
también de Alfaguara, Mondadori. Un no de Muchnik,
Seix Barral, Destino... Todas las editoriales... Todos los
lectores...
Todos los gerentes de ventas...
Bajo el puente, mientras llueve, una oportunidad de oro
para verme a mí mismo:
como una culebra en el Polo Norte, pero escribiendo.
Escribiendo poesía en el país de los imbéciles.
Escribiendo con mi hijo en las rodillas.
Escribiendo hasta que cae la noche
con un estruendo de los mil demonios.
Los demonios que han de llevarme al infierno,
pero escribiendo.
-De La universidad desconocida.
6 dic 2011
Literatura y supervivencia (11)
Sobrevivir a la autodestrucción. El más salvaje, transgresor y heterodoxo de los escritores de la Generación Beat, fue un superviviente nato. Larga es la lista de los fantasmas que tuvo que sortear a lo largo de su vida, entre los que se encuentran el asesinato fortuito y la adicción a los derivados del opio. Explorador irreductible en busca de estados extraordinarios de la conciencia, experimentó con diversas drogas: bencedrina, ayahuasca, peyote, LSD… Pero su relación más intensa y significativa fue con la morfina y la heroína, sustancias que cumplen un papel importante en buena parte de su obra. Sobrevivió a todos los excesos, que no es poco, y además lo contó.WILLIAM S. BURROUGHS (1914-1997)
Un posible efecto secundario de la droga -en especial los casos de adicción a la heroína en que el adicto tiene acceso a grandes dosis- es la depresión permanente del cerebro posterior, y un estado muy parecido a la esquizofrenia terminal: falta absoluta de afectividad, autismo, virtual ausencia de actividad en el cerebro. El adicto puede pasarse ocho horas mirando la pared. Tiene conciencia de lo que le rodea, pero carece de connotaciones emocionales y, por consiguiente, de interés. Recordar un período de adicción fuerte es como escuchar una grabación de acontecimientos vividos sólo por el cerebro anterior. Relación escueta de acontecimientos exteriores: "Fui a la tienda y compré un poco de azúcar. Llegué a casa y comí medio paquete. Me puse una inyección de tres gramos, etc." Recuerdos totalmente desprovistos de nostalgia. Sin embargo, tan pronto como el nivel de droga desciende, el flujo de la carencia inunda el cuerpo.
- De El almuerzo desnudo.
7 nov 2011
Literatura y supervivencia (10)
Pasó más de veinte años en la cárcel por pensar en rojo, cuando pensar, sólo pensar, ya de por sí te condenaba. La poesía le sirvió de puente hacia la libertad. Le hizo NO desvanecerse en el rencor. La literatura le sostuvo en pie, indemne, esperanzado. Sus versos levantan una cartografía de la represión vencida. Hoy es un ganador.
MARCOS ANA (1920)
Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.
Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.
Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.
25 oct 2011
Literatura y supervivencia (9)

Cuestionado por dos religiones antes de nacer, sobrevivió y guardó fuerzas para contraatacar. Superó noventa y tres acusaciones de herejía. Exiliado, encarcelado, encerrado por loco teniendo el título de psiquiatra, en definitiva, arrebatado de media vida... La otra media, fundamentalmente literatura crítica, pesaba demasiado.
OSKAR PANIZZA (1853-1921)
Parece que los hombres a menudo se sustraen unos a otros los órganos más valiosos para unirse a ellos. Así he visto hoy, con no poco asombro, cómo un enseñapiernas en medio de la calle le metió a otro la mano en el bolsillo del pantalón y sacó algo con lo que acto seguido salió corriendo. El afectado, tras llevar rápidamente la mano al punto en cuestión, se percató de lo sucedido y se puso a dar unos gritos terribles. Todo el mundo acudía corriendo, averiguaba, gesticulaba, torcía todos los miembros imaginables; dadas las notorias dificultades de comunicación de esa especie, pasó algún tiempo hasta que supieran qué pasaba. Entonces todos echaron a correr de repente en una misma dirección. El pobre hombre al que le habían metido la mano en el bolsillo del pantalón se quedó parado ahí, pálido y temblando. Por lo visto había perdido uno de los órganos más valiosos, sin el cual le era imposible seguir viviendo, acaso el corazón o el alma.
- De Diario de un perro.
- De Diario de un perro.
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