5 oct 2010

Garganta quemada, de José Pastor


Me he quemado la garganta esperando
una llamada, un trabajo, una oportunidad,
la inspiración, el amanecer...

Me he quemado la garganta
en miles de batallas inútiles,
que sólo han dejado derrotas
y heridas sin cerrar.
Me he quemado la garganta,
las suelas de los zapatos, las ilusiones,
las fuerzas y las pestañas
en caminos que no llegaban a ningún sitio,
sólo por el placer de soñar,
para acabar, muchas veces, viviendo una pesadilla.
Me he quemado la garganta
viendo mi sombra
y las volutas del humo de mis cigarros
bailando sobre el abismo
combatiendo, ya no el miedo,
sino el pánico,
con Ducados, orujo y libros de segunda mano.
Me he quemado la garganta, esófago y pestañas,
felizmente borracho,
burlándome de la muerte, de tu padre y de los míos.
Me he quemado la garganta, chupando, lamiendo, esnifando,
amando, viajando, leyendo
llenádome todos los poros de la piel
de amores y humo.

Me he quemado la garganta
bailando sobre la hoja afilada de las navajas,
el arma preferida de la venganza
y de los que van a salto de mata,
para que ahora vengáis y digáis que
fumar puede matar.

Así que
dejadme en paz.

3 comentarios:

nueva gomorra dijo...

José Pastor es un enormísimo poeta subterráneo al que no le gustaría, sin duda que no, que apareciera su nombre junto a este gran poema. Un libro suyo, editado por Ediciones RaRo, anda rulando por ahí... Yo tengo la suerte de tenerlo en algún sitio, "perdido" en el pozo de mi biblioteca primeriza. Por suerte, guardo este poema anotado en un cuaderno que ahora tengo entre mis manos... Enormisimo rescate. Jose, gracias.

Anónimo dijo...

Buenisimo!!
Totalmente de acuerdo con el comentario, si algún día encuentras el libro por la biblioteca perdida ya sabes donde lo puedes volver a perder.

Topo sovietico

Anónimo dijo...

Qué brutalidad. Bukowskiano, pero con más clase. ¡Arrea!

Roque