
Sentado oscilaba, delante, detrás, delante, detrás.
Como un clavo viejo que el viento mueve,
como una puerta roída en su carcomido madero
sujeta por visagras oxidadas
que danza una y otra vez.
Con su duda dinámica sentado en su banco
abre las pestañas hasta romper los párpados
y los ojos no van más allá de la punta sucia de sus lejanos zapatos.
Más tarde abre la boca y saca su larga lengua de serpentina encallada
como un perro sediento,
como un crótalo enajenado huele
el aire vacuo que de su ser sale.
A su alrededor el resto pasea,
lo mira de soslayo igual que yo
pero casi nadie decide escribir.
Un poema es su ritual arrítmico y desarmónicamente famélico.
El semáforo se abre, comienza otro día,
por el retrovisor sigue: delante, detrás, delante, detrás...
Como un clavo viejo que el viento mueve,
como una puerta roída en su carcomido madero
sujeta por visagras oxidadas
que danza una y otra vez.
Con su duda dinámica sentado en su banco
abre las pestañas hasta romper los párpados
y los ojos no van más allá de la punta sucia de sus lejanos zapatos.
Más tarde abre la boca y saca su larga lengua de serpentina encallada
como un perro sediento,
como un crótalo enajenado huele
el aire vacuo que de su ser sale.
A su alrededor el resto pasea,
lo mira de soslayo igual que yo
pero casi nadie decide escribir.
Un poema es su ritual arrítmico y desarmónicamente famélico.
El semáforo se abre, comienza otro día,
por el retrovisor sigue: delante, detrás, delante, detrás...
Ángel Rodríguez
2 comentarios:
Por casualidad he entrado en tu pagina, me ha gustado la misma, seguire entrando.
un abrazo.
htt://unacacharreria.blogspot.com
all right angelorum!
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