12 oct 2010

Sentado oscilaba


Sentado oscilaba, delante, detrás, delante, detrás.
Como un clavo viejo que el viento mueve,
como una puerta roída en su carcomido madero
sujeta por visagras oxidadas
que danza una y otra vez.
Con su duda dinámica sentado en su banco
abre las pestañas hasta romper los párpados
y los ojos no van más allá de la punta sucia de sus lejanos zapatos.
Más tarde abre la boca y saca su larga lengua de serpentina encallada
como un perro sediento,
como un crótalo enajenado huele
el aire vacuo que de su ser sale.
A su alrededor el resto pasea,
lo mira de soslayo igual que yo
pero casi nadie decide escribir.
Un poema es su ritual arrítmico y desarmónicamente famélico.
El semáforo se abre, comienza otro día,
por el retrovisor sigue: delante, detrás, delante, detrás...

Ángel Rodríguez

2 comentarios:

Fibonacci dijo...

Por casualidad he entrado en tu pagina, me ha gustado la misma, seguire entrando.
un abrazo.

htt://unacacharreria.blogspot.com

EMEN PARMARAKO, ONDO DAGO dijo...

all right angelorum!