
El cirujano lleva veinte años sin ver al pintor. Desde hace doce no se cartean. El pintor califica abiertamente la relación existente entre ellos de enemistad. "A pesar de todo, yo, como médico, voy a hacer un intento", dijo el Ayundante. "Mi hermano", dijo, "es soltero como yo. Es, como suele decirse, un intelectual. Pero desesperadamente confuso. Acosado por vicios, la vergüenza, el respeto humano, los reproches, las autoridades... mi hermano es un paseante, es decir, una persona con miedo. De mal carácter. Y misántropo". Esta misión es una iniciativa particular del Ayundante, y forma parte de mi periodo de prácticas en Schwarzach. Es la primera vez que considero el observar como un trabajo.
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