6 ago 2016
Qué hacemos con la literatura (5 de 5)
4 ago 2016
Qué hacemos con la literatura (4 de 5)
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| Compañeros de Takiji Kobayashi velan su cuerpo tras ser torturado y asesinado por la policía (1933) |
- Qué hacemos con la literatura, de David Becerra, Raquel Arias, Julio Rodríguez y Marta Sanz (Akal. Madrid: 2013).
3 ago 2016
Qué hacemos con la literatura (3 de 5)
11 jul 2016
Qué hacemos con la literatura (2 de 5)
- Qué hacemos con la literatura, de David Becerra, Raquel Arias, Julio Rodríguez y Marta Sanz (Akal. Madrid: 2013).
9 jul 2016
Qué hacemos con la literatura (1 de 5)
6 jul 2014
Walter Benjamin, sobre la novela
3 dic 2013
Escribir
3 dic 2012
El látigo del escritor
29 nov 2012
Houellebecq, Joubert, los libros y Uriarte
21 ene 2011
Humanismo cortaciano
23 dic 2010
Literatura y cobardía

20 dic 2010
Moler a palos al lector

10 dic 2010
La grieta, un libro de Javier Fernández

17 nov 2010
10 nov 2010
El amor, la ira (escritos políticos sobre poesía), de Enrique Falcón
22)Muchas cosas han acaecido en nuestro tiempo más reciente para tener que confiar la suerte y la dirección de la poesía política actual a los aparatos ideológicos "del Partido".
3 nov 2010
Golpes. Ficciones de la crueldad social
to lo que distingue al realismo sucio de otras versiones aledañas del género es lo que se ha denominado la psicologización de los problemas sociales, esto es, la relativización de los asuntos económicos, jerárquicos y de clase en favor de la descripción de síntomas, incapacidades emocionales y rupturas sentimentales que funcionan como ténues metáforas de un problema más extenso. Las implicaciones de esta paideia literaria y civil, tan bienintencionada como pueda ser, son evidentes: no hay problema estructural, sino problema personal; tu problema real no es que trabajes diez horas al día por cuatro putos duros, sino que te falta inteligencia emocional para negociar tus sentimientos con el Otro. Más allá de sus méritos estéticos, que no me interesa discutir, la recepción del dirty realism lo confifuró como un exitoso y rentable simulacro de realidad dirigido a una clase media fantasmal que ya sólo puede aceptar una versión estetizada de las tensiones y desigualdades contemporáneas, y que necesita de una literatura que, aun aparentando ser el testimonio jevi de la calle puta, sirva de corolario a las políticas conservadoras. 20 oct 2010
Digo vivir

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso; airada-
mente morir, citar desde el estorbo.
Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fue cuando callaba.
Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.
- Un poema de Blas de Otero (1916-1979)
22 ago 2010
7 jul 2010
La historia del Ciudadano X
Dentro del texto. Ese lugar es el que ha elegido el Ciudadano X para esconderse. La caja texto, claro, pero también la literatura, como papel tintado para decorar las paredes de la mazmorra que ha de acogerle. En la puerta de la cárcel, el lema ARBEIT MACHT FREI. O algo parecido.
¿Qué puede hacer que un hombre busque refugio en el silencio? ¿Qué provoca la necesidad de huir con todo a cuestas? ¿Dónde se oculta el motivo que obliga a un joven -pongamos por caso el mismo Ciudadano X- a desaparecer?
-Dentro del texto -se dice- será dónde nadie podrá encontrarme.
Y eso es verdad. Se siente seguro en el centro de una obra que se niega (de momento) a ver la luz. El relato inédito como seguro de vida, país en tregua o salvoconducto. Un lugar cuyas fronteras traza a golpe de palabras. Un territorio en donde impera la ley de un solo señor: el Ciudadano X.
-Este es mi sitio. El lugar donde desaparece el mundo. Fuera de la vida.
2.
Solo que la historia no la controla ni siquiera quien la escribe, pues la obra literaria tiene vida propia y no pertenece nadie, mucho menos al autor. Y en la historia del Ciudadano X pasa algo que nos obliga a preguntarnos:
a) ¿Qué pasaría sí la obra donde se encierra el protagonista de nuestro cuento ve la luz?
Ni siquiera nosotros, que saltamos sobre el teclado como si jugáramos a las damas, sabemos la respuesta. Tan solo podemos aproximarnos a la posible contestación del Ciudadano X. Es la siguiente.
- Si el cuento viera la luz, por supuesto que seguiría existiendo eso que llamáis encierro. Pero habría una diferencia: si la historia quedase bajo la luz de los faros del viejo Mustang que es el reconocimiento, mi cárcel pasaría a ser pública.
Todos preguntamos ahora: ¡qué demonios significa eso!
-Significa que en vez de un escritor sería algo parecido a un mono de feria.
Juan Cruz López -NG-










