24 ago. 2016

Quema tu móvil


Los títulos de los fanzines siempre son un buen reclamo. Muchos solo se quedan en eso, otros, sin embargo, juegan con la provocación para acercarte a un texto con más enjundia de lo que pudiera parecer. Este es el caso de Quema tu móvil, fanzine sin autoría que podéis descargar en este enlace (https://quematumovil.pimienta.org/ y del que os entresaco unos cuantos textos:

Como la protesis que sustituye al un miembro, en teoría el teléfono debe reparar artificialmente los daños de este mundo que nos convierte en engranajes de la máquina de producir y consumir en masa, hacer cola en el supermercado, en el cine, en el metro, etc. Seguramente las empresas de telefonía tienen razón cuando atribuyen el éxito del móvil al miedo de un mundo potencialmente hostil. Y sin duda tienen interés en reforzar un poco más este sentimiento de hostilidad producido por la erosión de las comunidades, del tejido social (página 23).

Un aspecto innovador de esta tecnología es que está siempre en el bolsillo de sus usuarios. Ya no es una simple herramienta, algo que vas a buscar cuando lo necesitas sino que es ella la que te va a buscar a ti, y cuando sea. En todo momento, y por cualquier razón puede sonar y modificar tus planes, interferir en tu cotidianidad. El móvil es un freno para vivir el presente, y eso es una de sus consecuencias sociales más miserables. [...] Ante un mundo cada vez más complejo, el móvil participa en convertir la vida en su propio comentario. Una extracción de la realidad que culmina con las funciones de cámaras de fotos y vídeo ahora integradas en todos los móviles (pp. 26-27).

El marketing vende este aparato no tanto para llamarse entre colegas como para comunicar el nivel social de su propietario. Y el número de personas en tu lista de contactos se considera como una riqueza más. Cuando sacas tu móvil supermolón todo el mundo a tu alrededor entiende que tienes pasta y una vida social estupenda (página 35). 

23 ago. 2016

«Mi utopía», un poema de Ferran Aisa


MI UTOPÍA

Tengo un mapa sin fronteras
y un mundo sin banderas.
Muchas canciones escondidas
y un espejo en la pared de casa.
Al otro lado del espejo
vive una quimera
donde siempre es primavera
y los hombres y las mujeres se aman,
sin que reine la intolerancia,
la desigualdad y la injusticia.
A esto le llaman Utopía,
cosas imposibles,
pero, ¿sin el sueño,
qué nos queda?

- En Sin bandera, de Ferran Aisa (Calumnia. Mallorca: 2016).

22 ago. 2016

Nuevo ornato para Nueva Gomorra


Hace casi ocho años, en diciembre de 2008, un grupo de amigos echamos a rodar este blog. Medio en broma, medio en serio, Nueva Gomorra fue consolidándose al mismo tiempo que aumentaba la nómina de lectores habituales y las publicaciones mensuales.

Poesía, reseñas de libros, música y locuras varias, dieron forma al mapa de esta ciudad virtual, menos ficticia de lo que pudiera parecer, que durante todos estos años ha ido dando cuenta de nuestro itinerario de lecturas, pasiones y felices descubrimientos.

A día de hoy, la actualización del blog y el mantenimiento del mismo recaen en una sola persona, yo mismo, pero eso no quiere decir que este espacio no siga manteniendo en cierta forma el espíritu colaborativo con el que nació. En ese sentido, y conforme nos han ido acompañando nuevos amigos y lectores, Nueva Gomorra ha ido ampliando su nómina de ciudadanos y honorables metecos cuya obra ha ido apareciendo puntualmente en este blog.

Pasado todo este tiempo, nos han ido llegando comentarios buenos y malos sobre el blog. Estos últimos estaban relacionados con la falta de legibilidad de los textos. Por eso mismo, hemos decidido darle a Nueva Gomorra una nueva apariencia -más sencilla e intuitiva- que mejore la lectura de sus post y siga dando cuerda a este proyecto que os animamos a seguir visitando.

¡Larga vida a Nueva Gomorra!


P.D.: Recuerda que tienes un correo para ponerte en contacto con el blog: nueva.gomorra@gmail.com

11 ago. 2016

Sociofobia

Con el ciberfetichismo el consumismo ha adquirido autoconciencia, ya no es sólo el ruido de fondo simbólico del capitalismo sino un proyecto social y cultural. El ciberfetichismo es la mayoría de edad política del consumismo. Para los ciberutopistas, al fin hemos dejado de estar solos en la ciudad, condenados a encontrarnos esporádicamente en la cola de los supermercados. Creemos haber superado el malestar de la prosperidad material, los dilemas del individualismo fordista y sus formas de alienación. Nos pensamos como racimos de preferencias, ocasionales pero intensas, a la deriva por los circuitos reticulares de la globalización posmoderna. Somos fragmentos de identidad personal que colisionan con otros en las redes sociales digitales y analógicas.

El precio a pagar es la destrucción de cualquier proyecto que requiera una noción fuerte de compromiso. Para el ciberfetichismo no hay nada en nosotros más allá de nuestras apetencias actuales: sociales, gastronómicas, musicales, sexuales, cinematográficas o incluso políticas. La modernidad había vivido esa disolución de las subjetividades en sus contenidos volitivos como una forma de nihilismo que, al menos a largo plazo, generaba malestar y sufrimiento, como les ocurre a esas amas de casa de clase media anestesiadas con tranquilizantes de Mad Men. El medio digital nos proporciona una especie de muletas tecnológicas que dan un sucedáneo de estabilidad a nuestras preferencias esporádicas. Internet genera una ilusión de intersubjetividad que, sin embargo, no llega a comprometernos con normas, personas y valores.

Por eso nuestra época es al mismo tiempo la del fracaso científico de las ciencias sociales y la de su triunfo cultural. 

Sociofobia. El cambio político en la era de la utopía digital, César Rendueles (Capitán Swing. Madrid: 2013).

10 ago. 2016

El mexicano, de Jack London

Si todavía no conocéis la edición que Piedra Papel Libros publicó en 2014 de El mexicano, uno de los mejores cuentos de Jack London, os invitamos a que le echéis un vistazo a este dossier. Además, dicha edición contó con una nueva traducción a cargo de Layla Martínez.

9 ago. 2016

Toma estas alas rotas

Una recomendación incluida en el capítulo final del libro del que hablábamos ayer: el documental Toma estas alas rotas, dirigido por Daniel Mackler





8 ago. 2016

Saldremos de esta


Por lo que respecta al objeto de esta pequeña guía, vamos a referirnos, precisamente, a los momentos en que la persona está sintiendo ese sufrimiento debido a que su salud mental está deteriorada. La salud mental puede resentirse por motivos de todo tipo, desde los laborales a los familiares, desde el consumo de drogas a finalizar una relación, desde el desempleo a los abusos en la infancia, y podríamos seguir creando una lista infinita. La cuestión es que una persona cercana está pasando una mala racha, y esto puede generarle un pequeño problema de estado de ánimo, o de repente decirnos que escucha voces y está muy asustada. En ambos casos tendremos que apoyar, pero el segundo de ellos, evidentemente, requiere que nos informemos y estemos preparadas. Esta guía puede ser un primer paso. Nunca el único, esta guía sola no basta.

- Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis, Javier Erro (Primera Vocal y Biblioteca Social "Hermanos Quero". Granada: 2016. Cita en página10).

6 ago. 2016

Qué hacemos con la literatura (5 de 5)


Nunca hay que olvidar. Nunca hay que olvidar cuál es la función que ha realizado la literatura en su Historia para nunca dejar de comprender el rechazo que pueda provocar en ciertas culturas. En esta línea el testimonio de Rigoberta Menchú, líder indígena guatemalteca, contenido en Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia (Burgos, 1983), resulta muy trasparente. Lo primero que hay que destacar es que ella no ha escrito su autobiografía, sino que la ha realizado una periodista a partir de entrevistas. Y no la ha escrito Menchú precisamente por la desconfianza que a la indígena le produce la literatura. Porque, como dice en el libro, los indígenas americanos no quieren ir a la escuela, pues lo que enseñan en la escuela es la cultura de sus invasores. No quieren leer libros, porque lo que para nosotros es sinónimo de cultura, para ellos representa la opresión. No quieren saber nada de la literatura, porque no sólo les impone una visión del mundo que no es la propia, sino que además esa visión del mundo ha legitimado la destrucción de su mundo. ¿Qué aprecio pueden tener por un soneto de Garcilaso si con eso llega la destrucción de su vida? 

- Qué hacemos con la literatura, de David Becerra, Raquel Arias, Julio Rodríguez y Marta Sanz (Akal. Madrid: 2013).

5 ago. 2016

Cuaderno de veredas


Si todavía no conoces Cuaderno de veredas, de José Pastor, tercer título de la colección poética de Piedra Papel Libros, échale un vistazo a esto:

4 ago. 2016

Qué hacemos con la literatura (4 de 5)

Compañeros de Takiji Kobayashi velan su cuerpo tras ser torturado y asesinado por la policía (1933)
Sin embargo, hoy más que nunca, tenemos un problema. Resulta ciertamente complicado producir un discurso disidente en un momento histórico en el cual el capitalismo muestra su rostro más totalizador y parece haber conquistado todos los espacios para el ejercicio de la libertad. Debido a que nos encontramos en una coyuntura en que la correlación de fuerzas se presenta en su forma más asimétrica y todos estamos penetrados por la ideología capitalista -y que la metáfora se interprete como se quiera-, hay que realizar un sobresfuerzo para ser conscientes y producir un discurso contrahegemónico.

La literatura, como se ha dicho, tiene un gran poder de legitimación social y, a causa de ello, desempeñó un papel fundamental en el ascenso al poder de la burguesía. Por esta razón no sólo no hay que desmerecer su potencial, sino que además, desde la izquierda, tendremos que reivindicar la presencia en el debate social de una literatura que pretenda desenmascarar el radical funcionamiento del capitalismo y mostrar los mecanismo ideológicos que nos conducen a aceptar nuestra explotación. 

- Qué hacemos con la literatura, de David Becerra, Raquel Arias, Julio Rodríguez y Marta Sanz (Akal. Madrid: 2013).