18 feb 2016
23 sept 2009
Colección Errante 17/100
La Colección Errante no descansa.
25 jul 2009
La Colección Errante 18/100
El mundo es un gran útero,
según los psicocríticos,
pero yo digo
que el mundo,
en ocasiones,
es un gran saco de mierda,
y también digo,
a diferencia de Mauron,
que Baudelaire
no fue un poeta uterino,
su proyecto fue mucho más amplio:
asfaltar el camino de la poesía,
empedrarlo que diría Bolaño,
como también diría
que Rimbaud y Lautréamont
son los dos grandes poetas adolescentes,
algo que compartimos.
¡La psicocrítica sí que es
un gran saco de mierda!
Un poema de Lotario y Bramina, onubenses de postín.
Nota a la edición de la Colección Errante 18/100:
Estábamos en un buen lugar para este tipo de increpaciones poco ortodoxas contra los psicocríticos franceses. Bebíamos café. A ambos nos pareció que Charles Mauron, autor de un ensayo sobre Baudelaire en clave psicocrítica (Le dernier Baudelaire) era un auténtico cretino.
17 may 2009
El poema número 15 de La Colección Errante

7 mar 2009
Instrucciones para salvar a Julia (La Colección Errante 0809)
A la deriva (instrucciones para salvar a Julia)
A mi hermana loba.
Me ato contigo al mástil,
a mí también el viento me voltea.
Nos hundimos.
Ya no hay miedo a la pérdida,
una sinceridad metálica recorre las espinas,
titubeas,
eres conscientemente inmensa.
Nunca tuvimos nada,
el azul del océano,
Italia y el amor,
la sepultura.
No te demores,
baja.
Ahora la cuerda se desata,
¿sientes la libertad en la espalda?
El dolor es un recuerdo vago.
Continúa.
Por el camino vemos mantas,
unas cuantas morenas y unos buzos.
Dices que yo también lo soy,
morena.
Sonreímos.
A tu derecha reposa,
esqueleto de un buque mercante,
otro tipo de pez.
Seguimos el descenso.
El azul de tus ojos amedrenta el océano.
Ya llegamos.
El fondo de la tierra nos devuelve el abismo
que ya tenemos dentro.
-NG-
14 ene 2009
La colección errante
La colección errante. Una serie, como digo, de poemas cortos, la mayoría brevísimos, algunos haikus o caras b, minúsculas, de una producción poética de más de diez años. Poemas que irán a parar a destinatarios que ni tan siquiera podrán reconocerse alguna vez; cada uno con un puñado de poemas sueltos.
Un libro de poemas troceado, fragmentario. Un libro de poemas hecho a la medida de la biblioteca de Nueva Gomorra (que se extiende irremediablemente por vuestros propios estantes, vuestras mesitas de noche o esa repisa de la cocina donde habéis colocado los libros para aprender a guisar). Cien poemas que han levantado el vuelo, no como palomas mensajeras, sino como ovnis que quisieran abduciros en el acto, con la misión de transportaros a un planeta habitado únicamente por gomorritas diletantes que jamás de los jamases perdiesen la curiosidad.
