9 ene. 2011

El poeta del Cosmos y su Vacío perfecto


Ahí está el tío, detrás de su vieja máquina de escribir, más a gusto que un arbusto, leyendo una revista: Stanislaw Lem, el poeta del Cosmos. Un prolífico autor de libros de ciencia ficción que se atrevió a escribir uno de los libros más refinadamente disparatados que conozco, Vacío perfecto, del que ya os hablé en Moler a palos al lector.

Colección de elaboradísimas reseñas sobre libros que no existen, obras cuyo argumentario se saca de la chistera el escritor polaco, Vacío perfecto es un libro al que no te debes acercar si eres un lector serio o perezoso. Porque si es así no le acabarás viendo la gracia al asunto y justamente en eso, en el salpichirri del locurón metaliterario del polaco, reside su encanto.

No me voy a poner a contar aquí de qué van los libros que inventa Lem ni quiénes son sus escritores, a su manera animados por una extraña forma de determinación, pero si insistiré en uno de los aciertos de este libro que se antoja imprescindible para cualquier escritor aficcionado a la ciencia ficción. En concreto me refiero a los frutos que recogemos de un libro plantado en el territorio de frontera que se abre entre la filología y la fabulación pura, la ciencia ficción heterodoxa. Pues en Vacío perfecto se vuelve a demostrar qué de bueno tienen los escritores desentendidos, valientes, que no temen ser incomprendidos y que trazan puentes entre géneros, hibridándolos y generando preguntas que abren caminos nuevos, pendientes de desbrozar por los lectores y escritores pacientes e inquietos.

Y la edición... Una delicia. Solo me queda felicitar a Impedimenta.

3 comentarios:

Blumm dijo...

Lem fue quien dicto el subtítulo de mi blog, no sólo las bellotas ocupan mi vida mental...
Tomamos nota en Desóxido de la referencia. Directa al Google Docs.

Blumm dijo...

Dictó con tilde, (joer)

J. G. dijo...

un gran libro, ahora deberías leer "magnitud imaginaria" aunque vacío perfecto es mucho mejor