22 jul. 2009

2009, un poema de Basak Ytac


Como una fotografía no deseada

comenzó a arder

mi vida

por uno de sus bordes.


En un principio

fue

una llama azul-verdosa,

tranquila,

humilde,

con el reparo de un desahuciador.


Sin embargo,

debería haberlo sabido:

el fuego siempre tiene hambre.


No pude encontrar agua.

Me asusté.

Dejé caer mi vida entre mis manos.


Ahora arde

hambrientamente,

vertiginosa oscila

entre la piromanía y mi infancia.


Nadie oye mis pisadas.


Ya ha mucho que el mundo baila

la danza del fuego.

Cuando estéis cansados y tengáis sosiego

envolved mis cenizas

en papel del periódico

que trae buenas noticias

y arrojadlo al mar.


La arena y yo

conversaremos.


Vosotros,

arded en vuestra pena.



Tradiccionado del turco por la propia autora, en colaboración con el Equipo de Tradicción de la ciudad infierno, un grupo de políglotas locos que, si bien son diestros en el arte de la reformulación, todo sea dicho, poco o nada saben de turco.





4 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Desde Nueva Gomorra damos la bienvenida a esta gran poeta revelación: Basak Ytak.
Has de saber, Basak, que los habitantes de la ciudad arderíamos gustosos en tu fuego de libertades.

Basak Ytak es una de las poetas que participó en el recital que organizamos el pasado 11 de julio en Jaén, en el pub Friends, y del que en breve les ofreceremos una crónica.

Gracias por tu colaboración, Basak, y a seguir empuñando los bolis.

Equipo de reclutamiento intensivo de la Ciudad Infierno -NG-

tr(a)nshistoria dijo...

increíble el sorpresón de Basak... a toro pasado, me parece que el recital tenía leña para meterle fuego a roma entera... imaginar a nueva gomorra como un nerón listo de la azotea, loco y pasional, enfermo. qué bueno tu trabajo como tradictora, maredra.

Anónimo dijo...

que alegria es tenerte cerca y que satisfaccion leerte, mi basakan

basak dijo...

Muchissimas gracias por vuestra ayuda, apoyo y motivación...
me significa mucho poder volver a crear; y sin vosotros no podia hacerlo.
abrazos, abrazos, abrazos...