14 jun. 2009

Intimidad, de Hanif Kureishi



Durante mis años universitarios compartí apartamento con un amigo, un tipo atractivo e inteligente, capaz de pasarse días y días sentado ante una mesa, con un paquete de cigarrillos como única distracción. En el apartamento podía entrar y salir gente; podían tener problemas o estar tristes; o podían querer diversión o sexo. Y, sin embargo, el seguía allí sentado. No sé si era depresivo, indiferente o estoico. Pero yo le envidiaba. Simplemente esperaba, sin perseguir nada. Él y yo hablamos de la posibilidad de alimentarse comiendo sólo cereales, dos veces al día, además de una naranja. Descubrimos que se podía sobrevivir durante semanas siguiendo este régimen sin que afectase a la salud, aunque sí al aspecto físico.

2 comentarios:

Comtessa d´Angeville dijo...

Creo que yo no lo envidiaría. Si te sientas a esperar nunca pasa nada.

Intimidad me encantó, justo hace unas semanas se lo dejé a una amiga para que me lo cuidara durante mi exilio. Tengo decenas de frases subrayadas.

Anónimo dijo...

A mí el libro me ha gustado bastante. Me exaspera un poco el monólogo interior que vertebra casi todo el libro, pero también he subrayado bastante.

Aquí va otro: "Porque las palabras son acciones y provocan acontecimientos. Una vez pronunciadas, no puedes retirarlas. Será algo irrevocable, y tengo miedo y estoy indeciso. De hecho, estoy templando, y llevo así toda la tarde, todo el día".

Espero que tu amiga te haya guardado bien el libro, a pesar de que la portada es como para pegarle fuego.

Juan -NG-