24 jul. 2018

«Las revoluciones son para los pueblos como la música para Charlie Parker»

Esta semana, y por una casualidad tonta, he vuelto a echarle un vistazo a uno de los libros de la Serie Transhistorias, la colección de historia de Piedra Papel Libros. El libro es Arte y Revolución en la Comuna de París, de Miguel Romero, "Moro", y Pepe Gutiérrez-Álvarez. El caso es que he releído la primera parte del trabajo, «El tiempo del reloj y de las cerezas», firmado por Romero, y he redescubierto párrafos muy chulos como este donde aparece Bird. El cuento del que habla es «El perseguidor», de Julio Cortázar, incluido en Las armas secretas, el libro que, a mí particularmente, más me gusta del escritor argentino.

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Las revoluciones son para los pueblos como la música para Charlie Parker en el maravilloso cuento que le dedicó Julio Cortázar. Por ejemplo, en esta conversación entre Johnny Carter [Charlie Parker] y Bruno [Cortázar]. Dice Johnny: «Bruno si yo pudiera solamente vivir como en esos momentos, o como cuando estoy tocando y también el tiempo cambia… Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio. Entonces un hombre, no solamente yo sino esa, tú y todos los muchachos, podrían vivir cientos de años, si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes […]». Y Bruno comenta: «cuando Johnny me lo está diciendo, siento que hay algo que quiere ceder en alguna parte, una luz que busca encenderse, o más bien como si fuera necesario quebrar alguna cosa, quebrarla de arriba abajo, como un tronco metiéndole una cuña y martilleando hasta el final».

- Páginas 24 y 25 de Arte y Revolución en la Comuna de París, Miguel Romero y Pepe Gutiérrez-Álvarez (Piedra Papel Libros. Jaén: 2016).

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