23 may. 2018

Cuatro poemas de Cristina Cobo


La maleta vacía

Sólo un hijo sobrevive
a mis ovarios muertos.
Me has secado por dentro.
En tu equipaje llevabas todo,
hasta lo que no ha sido.
En la línea de la orilla,
donde el mar arroja
la basura y la espuma,
se queda mi cuerpo
hueco.

Borrosa

Quiero dibujar una espiral
infinita.
No sé dónde empieza.
Negro sobre papel arrugado,
se desdibujan los bordes con el agua
que gotea desde el pelo,
desde los ojos,
hacia mi pecho.
Las líneas se ríen de mí.
Escribo en un libro cerrado.

Falso

Me habéis quitado las palabras.
No sé escribir sin las bocas de otras.
Cada letra es pisar sobre otra huella,
hasta que me quedo muda.
Cada idea un recuerdo,
hasta que no quedan historias.
Nada es original.
Soy una asesina en serie
de poemas ajenos.

El fraude

No me gusta este vestido.
La cremallera me abrocha
la boca.
Las arrugas
finas, precisas,
parecen de otra persona.
Ya no quiero sonreír
porque no las reconozco.
No mires en el espejo,
sólo de espaldas.
El perfil no es más que un lado
y no sé cerrar los ojos.
Orgullosa de mí.
MENTIRA.
Soy un fraude que se arruga.

Cristina Cobo Hervás

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