28 nov. 2009

"Nos reciben las calles conocidas", un poema de Jaime Gil de Biedma


Nos reciben las calles conocidas
y la tarde empezada, los cansados
castaños cuyas hojas, obedientes,
ruedan bajo los pies del que regresa,
preceden, acompañan nuestros pasos.
Interrumpiendo entre la muchedumbre
de los que a cada instante se suceden,
bajo la prematura opacidad
del cielo, que converge hacia su término,
cada uno se interna olvidadizo,
perdido en sus cuarteles solitarios
del invierno que viene. ¿Recordáis
la destreza del vuelo de las aves,
el júbilo y los juegos peligrosos,
la intensidad de cierto instante, quietos
bajo el cielo más alto que el follaje?
Si por lo menos alguien se acordase,
si alguien súbitamente acometido
se acordase... La luz usada deja
polvo de mariposa entre los dedos.

2 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Gracias, Versalles, por la colaboración; clásico, siempre clásico, irreductible. Y sí, llevas razón en que Gil de Biedma no había pisado aún nuestra ciudad, aunque solo sea fisícamente, que hay que decir en nuestra Biblioteca siempre estuvo.
Una naranja sangrienta para usted.

-NG-

tr(a)nshistoria dijo...

Claro que nos acordamos, Versalles... Reforzando la línea clásica de la ciudad... Que sencillo y que difícl a la vez.