8 oct. 2009

Años después responde Jorge Riechman a Charles Baudelaire


EL HEAUTONTIMOROUMENOS (El verdugo de sí mismo), Las flores del mal, Charles Baudelaire, (traducción de Luis Martínez de Merlo).

Sin cólera te he de pegar
y sin odio, cual matarife,
como Moisés hizo a la roca.
Y de tus párpados haré

para mi Sáhara abrevar,
brotar las aguas del dolor.
Mi anhelo henchido de esperanza
surcará tu llanto salado

tal un bajel que emprende el rumbo,
y en mi pecho al que embriagarán,
han de sonar tus lloriqueos
cual un tambor que a carga toca.

¿No soy yo acaso un falso acorde
en la divina sinfonía
por esta Ironía voraz
que me muerde y me zarandea?

¡La escandalosa está en mi voz!
¡Y en mi sangre, negro veneno!
¡Yo soy el espejo siniestro
donde se mira la meguera!

¡Yo soy la herida y el cuchillo!
¡Soy el tortazo y la mejilla!
¡Yo soy los miembros y la rueda,
y la víctima y el verdugo!

De mi pecho soy yo el vampiro
-¡uno de esos abandonados
condenados a eterna risa,
que ya no pueden sonreír!

Y Jorge Riechman, en VIGOR HÍBRIDO, en Desandar lo andado

Husmeo, ansioso, el sudor de una sorpresa
José Luis Rodríguez García

¿La revolución- blanca playa, casa blanca, lancinante fulgor que enceguece- acabaría invistiéndose de los desvaídos prestigios de la tuberculosis? ¿Santificaremos el cansancio con tal de preservar el dudoso lastre de un gesto decadente?

Dulce es el bálsamo del desengaño, pero pronto mineraliza piel y músculos en un rictus terrible. No hay ninguna dignidad intrínseca en el perdedor. Me niego a juzgar la pandemia con las categorías de la elegancia. El peñasco que se derrumba no metamorfosea mágicamente las cualidades de la arena.

Mis turbias alamedas rebosan anticuerpos contra la infección de la melancolía, incluso cuando ésta pretende coronarse con un tallo de enredadera arrancado del costado perenne de Hölderlin. Eso es hacer de la necesidad virtud, me dices. Pero quién conoce, en nuestro cosmos desagregado y renqueante, virtudes que provengan de origen diferente. Los ágiles pétalos del bautismo se abren, debajo no hay sino más pétalos. No encontraré a mis compañeros muertos cerca de ningún cadáver.

2 comentarios:

nueva gomorra dijo...

¡Yo soy los miembros y la rueda,
y la víctima y el verdugo!
[...]
De mi pecho soy yo el vampiro

VS

No hay ninguna dignidad intrínseca en el perdedor. Me niego a juzgar la pandemia con las categorías de la elegancia.[...]No encontraré a mis compañeros muertos cerca de ningún cadáver.


La Hidra es continua y en el tiempo, sostenida, la Hidra es un monstruo de múltiples cabezas, ¿un monstruo o un prodigio?, como Nueva Gomorra la Hidra mantiene consigo misma un diálogo permanente, la Hidra como el bueno de Lucas, ese ¿personaje? de Julio Cortázar.

Bram Stoker -NG-

nueva gomorra dijo...

"No encontraré a mis compañeros muertos cerca de ningún cadáver". ¡BRUTAL!