24 sept. 2009

Cuentos

Cortázar visto por Irma Marco
¡Hablemos de literatura!
Para empezar diremos que un libro de relatos de Rodrigo Fresán es como una caja repleta de pequeños juguetes sencillos y fascinantes con los que poder jugar hasta acabar rendidos.
Sé a ciencia cierta que la pastilla roja de Matrix está hecha a base de un compuesto extraído directamente de las líneas que componen los libros de cuentos de Raymond Carver.
Digamos ahora, por ejemplo, que un libro de relatos de Bolaño es como una buena sesión de sado. Reflexionen entonces sobre lo que puede significar el adjetivo bueno en el contexto en el que lo hemos planteado (cuero, latigos, cadenas).
Sin embargo, un libro de Cortázar es como un manual de instrucciones, y no precisamente para subir una escalera de espaldas. Se diría que sus libros de relatos son catálogos de trucos con los que poder sacarle brillo a la esperanza.
Por su parte, un libro de cuentos de Monterroso es como un curso para terroristas, quiero decir -no vayan a condenarme de antemano- para terroristas del relato bomba.
Para finalizar diremos que un libro de relatos del que te cuenta esto es, como mucho, una extraña manera de saciar el hambre.

4 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Cuentos es un relato de Juan Cruz López, ciudadano neogomorrita.

Blumm dijo...

Sí, y el cuadro de Morley es uno de los mejores que habéis subido al blog.
Esa pintura expresa lo que es este siglo. Esa pintura es también brutal.
¡Ampliadla, por Dios!

nueva gomorra dijo...

Concuerdo con tu apreciación sobre el terrorismo literario de Monterroso y el sado salvaje (buenísimo de Bolaño). A Carver no lo había pensado así, pero lo he leído poco, a mí me parece más una poética del silencio. Discrepo en lo de Cortázar, aunque me gustan ciertos manuales de contraindicaciones, no creo que sus relatos puedan sacarle brillo a la esperanza (a menos que te refieras a la esperanza literaria, entonces sí, aunque a él no le gustaría la palabra esperanza y yo tengo mis dudas), te digo esto y pienso en "El río", en "Cefalea" o en aquel otro cuento del tigre, ¿cómo se titulaba?, "Bestiario", creo, y en "Carta a una señorita en París", por no hablar de "El otro cielo" ni de "Casa tomada". Eso sí, trucos, artificios literarios y una enormísima enciclopedia de recursos los hay a reventar.
Los tuyos una manera de saciar el hambre también para el lector (pero ¡ay! la sed eterna...) y ¿por qué no decirlo? un verdadero paquete bomba. Gran entrada, Lot, enormísimo cuentista.

Lili Gin -NG-

tr(a)nshistoria dijo...

Bueno, lo de la pastilla roja de Carver tiene que ver mucho con su manera de desvelar (k) las ilusiones de la clase media norteamericana y, por extensión, de aquellos que repiten sus patrones. Siempre te está diciendo que detrás del coche, la sonrisa y la preciosa casa con jardín, hay, por ejemplo, una mierda de trabajo, la sospecha de que la mujer con la que compartes tu vida no sea sino una extraña, la certera posibilidad de que un día, quizás el menos pensado, se te hunda todo y te quedes a dos velas, con el bolsillo roto y algo más que mierda en las tripas. Lo de Bolaño es personal, biográfico digamos. Nunca he leído un relato de Cortázar (salvo la serie de cronopios y famas) que no me haya dado ganas de escribir, como Bolaño, y ahí está eso que llamo esperanza. De nuevo, algo muy personal. Lo de la enciclopedia de rercursos en verdad. Cortázar lleva una mochila llena de navajas suizas de todos los tamaños. Taller ambulante. ¿Recuerdas el poema de Mestre sobre la mochila del poeta?
Cuentos es un relato autodefenestrado del 99 primigenio.