25 ago. 2009

El grano de Alberti, un temazo de Dámaso Alonso


No os lo vais a creer. Esta mañana en la plaza de abastos de Jaén ha sucedido algo increíble. Me he encontrado con Alberti, sí, con el mismísimo Rafael Alberti. Andaba yo (muy matinal) buscando un buen filete de atún fresco y en esto que en la pescadería Al Ataque (voy allí por el nombre, dignísimo) pido la vez y un hombre de camiseta de rayas rojiblancas vuelve pausado su melena cana:
¿Alberti?, le pregunto. ¿Perdona?. Perdone usted, señor, su parecido con el poeta es sorprendente. ¿Quieres la vez o qué? Disculpe usted, señor.


Tras nuestro breve y brutal intercambio verbal me he acordado de un artículo que leí hace unos días. En él, Dámaso Alonso, crítico por excelencia de la Generación del 27, le dedica a Alberti en su Poetas españoles contemporáneos un conmovedor artículo. No he podido evitar echarme a reír como una cosaca condenada. El otro Alberti me ha mirado de reojo, desconfiado, conteniendo la réplica, apretando las manos. Le he clavado la mirada en el cogote. No hay rastros de aquel ántrax. Pero me explico mejor:

Extracto del artículo "Rafael entre su arboleda" en Poetas españoles contemporáneos, del aquí anecdotísimo Dámaso Alonso:

Hablando de Rafael Alberti, dice Dámaso: "Recuerdo que unos años más tarde tuvo un grano espantoso en el cogote (aquello debió de ser un ántrax). Le hacían unas curas de caballo, le sacaban sangre de otras pasrtes del cuerpo para inyectársela cerca del grano mismo: una cosa horrible. Rafael lo ponderaba mucho, poéticamente: el grano era un monstruo, un cangrejo, un alacrán, un dragón...; pero, todo, entre bromas y risas".

Reconozco que publicar este extracto es un golpe bajísimo, una vileza descontextualizada (la anécdota viene a ilustrar el gran humor de que según Dámaso gozaba Alberti) y que este volumen tiene otros artículos interesantes que merece la pena leer y que reseñaremos en los próximos días (como el titulado: "Una generación poética (1920-1927)", ilustrativo sobre todo desde el punto de vista de la construcción de las generaciones). Pero el caso es que hoy, tras mi encuentro con el marinero en tierra de la pescadería, tras haber leído los artículos que Dámaso dedica en este volumen al núcleo principal de los integrantes de la Generación del 27, me queda un sabor a anecdotario, motivado sobre todo por los artículos dedicados a Salinas, Alberti y Lorca, un sabor a falta de pudor y juego sucio...

Reconozco que nunca me gustó la prensa rosa.

2 comentarios:

tr(a)nshistoria dijo...

Joder, qué genio que maneja el neoalbertini jaenutrio. Sí, lo de Dámaso no tiene perdón, aunque aquel poemas de hay no sé cuántos millones de muertos en Madrid y las vacas amarillas y no sé qué más no estaba nada mal. El jodido anecdotario y el pavor generacional...

Anónimo dijo...

"El otro Alberti", articulo de FJL publicado en "El Mundo", noviembre de 1999