26 mar. 2018

Dos poemas de Mascha Kaléko


BREVE DIÁLOGO

Tú y yo, Dios querido,
sabemos ambos
que el mundo aún no estaba listo
cuando al séptimo día
se estrenó.

Tú habías esperado
que a ello,
después, tus criaturas
te ayudaran.
Lástima.

El sufrimiento no nos justifica,
y del castigo no se aprenden
más que pillerías.
Señor, nos diste el universo
como es; danos con él, por favor,
la conciencia del mundo
que Tú en su día no
nos concediste.

EL CÉLEBRE SENTIMIENTO

Cuando morí por vez primera
-aún no sé cómo ocurrió-,
morí en silencio y fue del todo,
pasó en Hamburgo, el mes de abril,
y yo tenía dieciocho.

Cuando morí por vez segunda
la muerte me hizo daño.
Yo te dejé bien poca cosa:
el corazón batiendo en tu portón,
sobre la nieve huellas rojas.

Pero al morir por vez tercera
no me dolió ya tanto.
Tan cotidiana como el pan
y los vestidos fue la muerte.
Ya no me muero más.

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