26 jun. 2017

Ladronas victorianas


La figura cleptómana, tal y como hemos podido comprobar a lo largo de este ensayo, acabó convertida en una figura cultural reconocible de la época. Un personaje que se hallaba entre la burla y la condescendencia, entre el discurso judicial y el médico, un fantasma trágico de los grandes almacenes o un despojo de los excesos cometidos en los inicios de la sociedad de consumo capitalista. Ella personificaba como nadie ese momento histórico en el que las clases medias se empezaron a enriquecer conforme el s. XIX llegaba a su final y la revolución cotidiana de la compra se asociaba con toda una serie de nuevos significados: era una actividad femenina, un pasatiempo social, un símbolo de estatus social y una necesidad práctica.

Sin embargo, y este es el aspecto que me parece más interesante, el estereotipo cultural de la cleptómana es también una figura subversiva por su carácter paradójico. Un carácter contradictorio que permite señalar el aspecto ideológico de los discursos sobre género y clase que se producen a final de siglo.

- En Ladronas victorianas. Cleptomanía y género en el origen de los grandes almacenes, de Nacho Moreno Segarra (Antipersona. Madrid: 2017).

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