15 sept. 2009

El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad (bis)

«Ven y descúbreme» es la llamada de lo desconocido en El corazón de las tinieblas, novela del polaco Joseph Conrad, novela como relato esférico-tensión-ambiente.

«Ven y descúbreme» es la voz susurrada desde la tierra ignota del continente, una voz proyectada hacia el mar donde tanto Kuntz como Marlow y otros muchos otros hombres sucumbieron hechizados al encanto de lo oculto, la aventura de lo desconocido, la aventura del hombre. Como Joseph Conrad, que también fue marino, Marlow lleva toda su vida viajando, el Oriente, el Occidente, de joven soñaba con ir al Polo Norte, el viaje, la nigromancia del movimiento, la atracción de los mapas, el irresistible magnetismo del viaje… ese acompañamiento de forma y fondo de soledad que es el sentirse desplazado, allá donde no pertenecemos, como si Conrad nos sugiriese con cada uno de sus libros (también en El tifón) que no hay palabra tal que permanencia. Esta vez Marlow, como Conrad, nos cuenta una historia, un viaje, larguísimo, a las profundidades del río Congo, un viaje con un objetivo declarado, encontrar a Kuntz, el mejor cazador de marfil del Congo, pero también con un motivo oculto.

A propósito de Kuntz podemos decir que es el horror, pero no solo... Kuntz es un hombre enigmático y huraño que se ha apartado del resto de los hombres de los campamentos europeos del Congo para buscar marfil, un hombre que nos presentan como codicioso, infalible, ambicioso, elocuente y fuerte, de una fuerza capaz de dominarlo todo. Pero Kuntz es más… ¿quién es Kuntz ?... a veces parece que el propio Kuntz fuese esa “cosa” indescriptible capaz de llevarnos hasta la más oscura de las locuras, esa “cosa” multipolar y compleja, terrorífica y abisal, esa cosa que se parece al hombre, al mal o a la naturaleza descarnada, a la locura, al odio, a la conquista por la fuerza, al hombre.

Hablando de la selva, Marlow se pregunta: «¿Podríamos dominar aquella “cosa” muda o nos dominaría ella a nosotros? Sentí lo grande, lo malditamente grande que era aquella “cosa” que no podía hablar y que tal vez era también sorda».

El viaje a las tinieblas, eso también es Kuntz, pero también el barco, la exploración, la soledad, la literatura, el corazón oscuro de la dominación de unos hombres contra otros, el negro corazón de la lucha de voluntades, el intento de dominar las voluntades llevado a cabo por la colonización, la naturaleza salvaje, el animal humano... Marlow también podría llegar a ser Kuntz, Marlow, Conrad o nosotros, si nos descuidamos...

Ándense con ojo. Nunca nadie sabrá con certeza qué se esconde en los ojos de fiera de este corazón de las tinieblas, nunca nadie podrá decir no seré yo, nunca nadie libre de la locura de Kuntz, nunca nadie.

5 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Hace unos días leí en "Cuentos y cuentistas. El canon del cuento" de Harold Bloom que hay críticos que le reprocharon a Conrad una excesiva y simple adjetivación y una especie de torpeza narrativa. Discrepo en todo. Si bien es cierto que adjetivos del tipo "atroz" o "indescriptible" pueblan las novelas-relato de Conrad (¿adjetivos verdaderamente vacíos?), este no me parece motivo para denostar una obra que sorprende por lo profundo de la excavación, por el ambiente que consigue (desde la primera línea y en parte, gracias a la adjetivación, pero sobre todo a la idea, a la historia) y por los ecos latentes que instala en el lector y que, si el olfato no me falla, perdurarán aún durante mucho tiempo.
Resaca, sigo con la resaca. Uno de los mejores libros que he leído últimamente. Ya "El tifón" me gustó y ahora "El corazón de las tinieblas" termina de convencerme. Conrad es uno de los grandes. Seguiremos con él en los próximos días.

Madame Random -NG-

tr(a)nshistoria dijo...

Yo lo leí el año pasado y la resaca aún dura, durará por siempre... Ese libro es increíble. Yo salí vivo, pero transforma, es extraño (eso es lo primero que le dije a alguien cuando me preguntó por él). Conrad es una bestia parda. Y los críticos de los que habla Bloom que se tiren a la vía del tren. Esa!

Matías dijo...

Voy a ser como Samuel Pepys, aun sabiendo que alguien puede leer esto, y voy a decir que El corazón de las tinieblas pasó por mi vida sin pena ni gloria. Prefiero El duelo, fíjate.

Anónimo dijo...

"Los indígenas, por su parte, no funcionan sino a estacazos, conservan esa dignidad, mientras que los blancos, perfeccionados por la instrucción pública, andan solos.
La estaca acaba cansando a quien la maneja, mientras que la esperanza de llegar a ser poderoso y rico con que están atiborrados los blancos no cuesta nada, absolutamente nada".

L.F. Celine. "Viaje al fin de la noche".

John Table dijo...

uno de mis libros favoritos! esta esquerosamente bien, bien narrado!!!
tambien es curioso como mucha gente desconoce el origen polaco del amigo joseph!!!!! pense en hacer una entrada con algo de polonia hace un tiempo-quizas autores actuales polacos ...ya vere!

Marie Curie,Henryk Sienkiewicz,Adam Mickiewicz,Frederic Chopin ,Kapuchinski...oh! mis queridos polacos ....un beso a mi querida Agnieszka Bryla estes donde estes!!!