28 feb. 2017

Cervantes libertario


Tres citas del libro de Emilio Sola: 

Desde el prólogo del Quijote de 1605 mismo -la primera parte del libro- el autor marca sus distancias con el sistema o modelo cultural y editorial del momento: ni «sermoncico cristiano» ni «latinicos», ni citas sagradas ni clásicas de autoridades le hacen falta para decir «lo que yo me sé decir sin ellos» (página 16). 

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El viejo Cervantes, libertario y antisistema, conserva aún demasiadas cargas de profundidad a desactivar por los bienpensantes del sistema para que puedan convertirlo en su mascota de estado más vendemotos, e internacionalmente prestigiosa, como gusta a esa desgracia nueva que es la industria cultural (página 21). 

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El Cervantes intuido y amado por Puyol y sus compañeros libertarios de exilio se convierte en un modelo tan significativo como Malatesta u otros notables libertarios a quienes se parece «como una gota de agua a otra». [...] Y reivindica al autor del Quijote, que se estaba convirtiendo en mascota del estado español, ahora apropiado por el fascismo del militar vencedor de la guerra Franco, como un notable modelo, santo laico y protector del exilio antifascista, republicano y libertario, en una operación que era posible tras la caída del régimen de Vichy, también de perfil fascista, tras el final de la guerra mundial (páginas 101-102).