12 jul. 2016

Los cuentos redondos de Ramón Gil Novales


Hace un par de años me prestaron una antología de microrrelato editada por Cátedra. Tonto de mí, pensaba que la mayoría de los autores serían contemporáneos y que, en todo caso, los escritores antologados más veteranos estarían en torno a los cincuenta años. Para mi sorpresa -y casi siempre las hay en las antologías bien hechas- encontré varios autores especializados en el relato breve cuya obra he empezado a rastrear a partir de entonces. Ramón Gil Novales es uno de ellos.

Me hice con sus Cuentos completos hace unos meses. He ido leyéndome el libro de forma salteada, pasando sin orden ni concierto de un relato a otro, intercalando la lectura de cuentos largos con otros más cortos, de esos que llaman microrrelatos. Tanto en un formato como en otro, Ramón Gil Novales es un maestro. Se capacidad para sostener sus historias con los elementos mínimos es sorprendente y la habilidad para cerrarlos con pericia es manifiesta. Por otro lado, añade elementos fantásticos en algunas de sus piezas sin que resulten meros pastiches y utiliza los diálogos a la perfección, haciendo gala de su antigua condición de dramaturgo. En definitiva, Ramón Gil Novales es un cuentista soberbio, fundamental para acercarse a la historia del género en España. 

Por cierto, la antología de la que os hablaba es la Antología del microrrelato español (1906-2011) de Irene Andrés-Suarez, editada por Cátedra en 2012. También es recomendable.

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