2 jun. 2014

Huellas secas


Todavía guardas el soplo
de la ciudad helada
dentro de ti.

Miras la pena.
Saltas los charcos.

Debajo del agua,
tras el cristal de plata,
se esconde el nervio
de la insatisfacción,
la remembranza.

La ves contigo
bajar los ojos.
Los dos 
a la intemperie,
ciegos de odio.

Refleja el cuento
la misma sensación
de abandono y condolencia.
Esa vieja cantinela...
La historia literaria
que no te salvará
de nada.

Letras huecas en el papel.
Y tú, sin patria.

Tú, sin piel.
Tú, con hambre de futuro
y ya sin guía.

Tierra en la boca.
Ahora ni tan siquiera exilio.

Desahuciado de ti mismo,
no encuentras cobijo
para semejante angustia.
Viejas arrugas en el morral.

Te sorprende
la severidad del tiempo.
Nada te pertenece.
Tampoco el cuerpo.

Es ley de muerte:
las huellas mueren
si no se riegan.
El dolor nunca alimenta.

Juan Cruz López

2 comentarios:

Ángel rodríguez López dijo...

Como siempre, es una maravilla leerte.

Piedra Papel Libros dijo...

Muchas gracias, Ángel.
Un abrazo.