11 jun. 2014

De tanto huir de mí...

Huida (fotografía de Jesús Beltrán Fuentes)


De tanto huir de mí,
he llegado hasta mí.
Hasta la brecha misma donde el dolor anida.
Al último peldaño de mi fuga.
A un sin fin de preguntas sin respuestas.
Hasta la última luna de mis noches.

Se baten dos palomas cada instante
en el brocal del pozo
y no dejan resquicio
a la mano sedienta, exploradora,
que quiere tocar agua.
La blanca represalia continúa.
Es un lejano mar que no hipnotiza:
ha llegado y se va y me entristece,
lo tengo entre las manos, no suplica.
su intensa libertad.
No tengo a qué aferrarme. Me lamento
de verme y de no verme ante mi sombra.
Tropezando me subo hasta la boca,
hasta la boca amarga de los días de exámenes.
Hasta la nunca boca de mi otro yo.

Dejadme entrar en mí.
La propia incertidumbre de vivir
ha comenzado.

María del Valle Rubio

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