1 sept. 2011

Un poema de Begoña Abad


Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias,
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacía en la espalda
y echarme a volar.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

A volar pero muyyyy lejos. Te acuerdas del vodka Juanito puajjjj!!!

Cjm -ng-

Anónimo dijo...

este año no disfruté tanto los poemas de begoña como el anterior. es una alegria poder disfrutarlos ahora. Ángel

Juan Cruz López dijo...

Qué vodka, Curro, ese puagh es más acostumbrado de lo que parece y ya tenemos nuestros años.

Gran poeta, Begoña Abad. Idem, Ángel, me hubiera encantado escucharla este año. Estoy amando su poesía a través de sus textos y de su valentía poética. Contamos con ella también en Negra flama.

Anónimo dijo...

Cuando leíste este poema en el recital de Salamanca, sencillamente pensé que la escritora había conseguido decir lo que muchas veces yo había querido expresar y no había logrado.

Estoy deseando leer más poesías de ella.

Anna.

Anónimo dijo...

qué vodka, el de mexico (yo no he vuelto a probarlo) pero sí tienes razón, los años no pasan de balde y a veces hablamos por hablar, venga...

Hermoso poema Begoña, sobre todo porque acaba bien y eso me gusta.

Juan Cruz López dijo...

Qué demonios, mucho peor era el aguardiente de manzana, el que venía en una bote de plástico. Eso sí que era pestoso. Pudimos quedarnos ciegos.