21 abr. 2011

Una casa para todos


La casa de Nueva Gomorra sería como la de Hazel, llena de música y amigos, donde unos descansan mientras otros hojean revistas o juegan distraidamente al ajedrez. En sus jardines se puede brincar encima de coches destrozados. El baile de disfraces es casi permanente. La casa de Nueva Gomorra está llena de cuadros y su biblioteca es gigantesca. Está lejos de los nazarenos y los pasos, de los faranduleros, y cuando llueve, cuando caen chuzos de punta, sigue estando viva, tan llena de vida que a veces asusta. La casa de Nueva Gomorra es un hormiguero. Sus habitantes, aún tocados por la suerte, una suerte pequeña que aun ignoran pero que está ahí, aman el jazz, aunque son un poco grunges. Que los chicos que habitan bajo sus cuatro paredes sean un poco desastrados no significa que no sean elegantes. Muy al contrario, la casa de Nueva Gomorra se levanta sobre los cimientos de un hacer y deshacer paciente pero implacable. Alguien ha pensado alguna vez la sombra de belleza clásica que oculta eso que llaman determinación... Sí, la casa de Nueva Gomorra está abierta de par en par. En ella pasa el tiempo, aunque de forma lenta, muy lenta, y eso nos gusta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La casa de nueva gomorra,en el fondo, es un sin dios. Ángel

Anónimo dijo...

"Alguien ha pensado alguna vez la sombra de belleza clásica que oculta eso que llaman determinación...", totalmente de acuerdo Juan.

Un saludo,
Roque