20 feb. 2011

Una pesadilla

Odiseo no escuchaba sirenas
era el susurro del mar
el eterno fluir, estaba enamorado del infinito.
Heráclito no pensaba en ríos
hablaba de sí mismo
de tiempo hilándose y deshilándose en el telar de Penélope
de la espera.
Arquíloco maldecía al arrojar su escudo
porque sabía en su corazón
que sólo recuperaría el honor si se perdonaba algún día.
Todo esto se lo susurraba alguien que se asemejaba a Ezra Pound
a mi sombra borracha una noche.
Creo que era una pesadilla.

José Palacios (Poetica Seminarii, septiembre-octubre 2007)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh clásicos! :)

...Júpiter feos inviernos trae
y se lleva. Lo malo es eterno.
No siempre el arco tiende Apolo:
a veces empuñando su cítara a la tácita Musa despierta.

Sé valiente en lo adverso y animoso, pero recoger velas sabiamente debes si demasiado favorable soplare el viento.

Horacio.

Un saludo.

Anónimo dijo...

el tiempo de Penélope se parece así a un minuto eterno?