1 sept 2010

Necrosis



Pedazos de carne sin vida
se van pudriendo lentamente
mientras grupos ingentes de insectos
horadan uno por uno los poros
celulares de tu existencia.

La creencia en la existencia es tan vana
como vanos son los sentimientos de los asesinos
sin escrúpulos que desdeñan
a la máquina perfecta.

Si un corte en la yugular es mortal,
qué te parece la pérdida descamada
de infinitas partes de tu cuerpo.
Deberías guardarlas en una bolsa
y comerlas cuando tuvieras hambre,
aunque fuese un alimento tan impuro
como la cicuta.

La podredumbre convive contigo
y se convierte en la siniestra compañera
de capucha y guadaña que siega tu corta vida.

Juan Miguel Cantero Cano (Poetica Seminarii, julio-agosto 2007)

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