El nihilista tienela mirada en fuga
y el pelo rojo,
como una de sus visiones
apocalípticas.
Acurrucado en un rincón
de su celda,
sueña con un mundo en ruinas
donde empezar a construir de cero.
El nihilista tiene
en el bolsillo un libro
y en la piel
la marca de las torturas.
Sus manos negras,
manchadas de pólvora,
dibujan en su imaginación
un camino nuevo hacia el desastre.
Si fuera por él,
arrancaría de cuajo
la raíz del mundo.
El nihilista es enemigo
sin embargo
de la desesperación
(se sabe vencedor
al cabo de los siglos).
- Nada nos salvará -se dice,
y sonríe salvajemente.
Los golpes así
le duelen bastante menos.
En las mazmorras del zar
su dolorida carcajada
se eleva como una maldición.
Su eco prevalece
incluso
por encima de la negación suprema:
la propia muerte.
Juan Cruz López
1 comentario:
Este poema me gusta mucho, y la pintura. Forman un todo muy especial... y el centro de todo, el nihilismo:
El nihilista tiene
en el bolsillo un libro
y en la piel
la marca de las torturas.
Muy bueno.
Salud
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