11 sept 2010

A fin de cuentas...


A fin de cuentas todos seguimos teniendo obsesiones:
por unos ojos azules que volaron tardíos entre las hojas de la acacia,
por una mujer con su cuerpo tallado de curvas de regaliz
en noches de alcohol y sexo,
por una puerta que repetidamente golpea contra su marco
recordándote que el tiempo pasa a segundos de paso.
A fin de cuentas todos llevamos recuerdos colgados en el llavero
que abre la puerta vacía que cierra el silencio
recuerdos rotos de vida de estudiante,
recuerdos de mujeres que desnudo me poseyeron
y con las que desayuné el olor del semen seco entre sus sábanas,
de mujeres que escucharon locuras y reían
con la boca abierta como un túnel que traga ceniza.
Todos tenemos recuerdos a los que paseamos sin prisa cada invierno.

Ángel Rodríguez López

3 comentarios:

julia dijo...

y acompañar este bello poema que nos cuenta las nostalgias de la vida con el cuadro de kirchner, marcela, es una auténtica obra de postpoesía...

un beso ángel...

un beso gomorrinos...

Juan Cruz López dijo...

Nunca entendí muy bien lo de tu pasión por Marcelina (es que era muy pequeña). Kirchner, que se pegó un tiro en el corazón. Creo que la imagen le venía muy bien al melancólico poema de Ángel.

Llévate un beso a Costa Gringa!

Roque dijo...

Qué bonito, Ángel.