18 ago. 2015

Los límites de la conciencia

El derroche y la consumación de infinitos placeres con que constantemente nos aporrea la publicidad no responde a otra cosa que a esta sensualidad orientada al consumo y a la apología del orden imperante. Los cada vez más explícitos mensajes sexuales a la hora de vender cualquier producto ya no escandalizan a nadie, efectivamente, han sido liberados de la censura y la represión.

La terapéutica remite a los sujetos a un hipotético interior donde el conflicto reside siempre latente. De este modo, se pone el énfasos en la determinación biológica de las conductas, de la misma forma que la idea del sexo se ve focalizada en la genitalidad. En cualquier caso, el ámbito de lo deseable es usurpado, en una penúltima desposesión de las capacidades humanas. La negación del esfuerzo que requiere la construcción del deseo, y la apelación constante al consumo de placeres, expresa en realidad los deseos irracionales de una sociedad que ya no puede pensar en su futuro porque es cada vez más dudoso que lo tenga.

- En Los límites de la conciencia. Ensayos contra la sociedad tecnológica, de Juanma Agulles

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