5 feb. 2015

Escupo en mis manos



Escupo en mis manos
el asco que luego estrangulo en los bolsillos.

Sigo en la faena de remontar los días,
como siguen su marcha los trenes
que van a ningún sitio,
con fina y obligada cortesía,
con el blanco puf-puf de los vaivenes
hasta la vía muerta.

Veo en las ventanillas
que los postes convierten en espejos,
el paso mortal de cada instante
arreado por la prisa invisible del viento.

Me invade la muerte horizontal
de todas las cosas.

Tan invisiblemente surge el vacío.

Alfonso Fernández Malo (Editorial Maolí; prólogo de Mara L. Gavito).

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