25 ene. 2014

Nuestros poetas: Antonio Crespo #Negraflama


Ayer tuvimos la suerte de escuchar a Antonio Crespo en el último recital de La Caja de Lot. Antonio Crespo también colabora con dos poemas en Negra flama: poesía antagonista en el estado español; poemas cargados de memoria, acción y humanidad. Antonio Crespo (Madrid, 1951) es uno de los autores de la antología Una mano tomó la otra. Poemas para construir sueños. También es autor de tres poemarios: En este lugar, Orilla del tiempo y Elegía en Portbou, del que ya hemos hablado alguna vez en Nueva Gomorra. A continuación reproducimos su poema Tesis 9 (Tikum), extraido del blog Las afinidades selectivas.

Entre cristales ruinas escombreras
hedor mentiras púas silencios
aplausos cascotes rutina
entre ruinas mirando
siempre mirando
ojos desorbitados
lucidez sin consuelo
ojos abiertos
casi desgarrados
siempre mirando
sin descanso ni párpados ni sueño
mirando atrás
impelido por el viento
avanzando pisoteando tropezando
ojos clavados
en los ausentes perdidos amontonados
ruina sin nombre
ojos heridos por el olvido
reclamando abiertos en su mudez
aristas canteras rótulos sombras
siempre avanzando
impelido expulsado desgajado
así
mis alas casi rotas jirones
temblor de nuca o pie o rótula herida
o culpa que gime escalofrío y abandono
pues avanzo
sin cesar
a través de siglos o momentos
sin remedio
y sólo mis ojos
siguen atrás
mis ojos
como piedad inútil lamento o espasmo de caricia
atrás
mientras
ahora y siempre
avanzo y abandono.

Ahora
el viento cesa
el silencio invade
como música
temblor de ojos hojas
hacia atrás
poco a poco retrocedo
vadear escombros ir
uno a uno
con infinita paciencia
rescatando miradas tocando
carnes de nuevo trémulas
nombrando nombres
que vuelven intactos no olvidados
palabros barro sílabas pedacitos
juntan y cobijan llaman convocan
ester león víctor maría eugenio
ensueño o jazmín vicente rosa jara
andrés aceituna antonio piedra
escapan sílabas soles eva jardín
y el niño sin nombre y el sueño justo del mañana
las puertas el silencio la restitución
juan andrea el animal herido el pájaro
lidia tus sueños como árbol multiplicado
el perro ángel victoria el río limpio infinito
la vaca sin sangre martín pescador encina
el olivo espejo de brisa la hoz y nube
y guadaña felipe todos los perdidos
uno a uno
nombrados
rescatados.

Así
extiendo las alas sábana blanca
infinitas plumas almohada y cobijo
los nombres todos
acaricio
con lento amor
como temblor de origen
o aullido de mañana
todos los rostros
todos los lomos
todos los ríos
ubres lamentos pezuñas.
Vuelven
ya no esperan
juntan manos silencios
atardeceres o carreras
la luz o las pequeñas frases
la lengua fuera o rebuznos cacareos
jadeos o nieve y cristal de río
todo vuelve
a sí mismo
los pedazos se juntan
el barro es figura entre alas
olas de ángel saludo entre risas
de antonio maría o bartolomé
cigüeña humo y blanco dolores
las risas del río.

Las risas
mira
rostro de los nombres
salvados devueltos
como juntar cristales cuentas cuentos
en la luz o niños o barro cocido
sílabas vivas
como corzo o palpitar
de perro ave o caricia de ángel niña.

Cesó
el furor
el viento fue leve brisa
el tiempo tembló como oráculo o precipicio
y el ángel se detuvo
la historia rota
quebrada sucesión de huracanes y sombras
y la brisa fue silencio
eco de Bach musitado por álamos y torrentes
y mis alas blancas
fueron carne y temblor.

Así
dejé mis ojos
heridos entre ruinas
supe del párpado el silencio y el descanso
y me hice consuelo
anuncio ángel proclama
caricia ya sin alas
sin historia
y perdí el tiempo
encontré los nombres
y todo todas los que faltaban.

Y la ausencia
mudó su nombre
y la memoria encendió
las sílabas del tiempo.

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