9 nov. 2012

El rostro de Siri Hustvedt


Esta mañana, te despiertas en la penumbra de otro amanecer de enero, con una luz difuminada, grisácea, penetrando en el dormitorio, y ahí está el rostro de tu mujer vuelto hacia ti, los ojos cerrados, aún profundamente dormida, las mantas subidas hasta el cuello, asomando únicamente la cabeza, y te maravilla lo preciosa que está, lo joven que parece, incluso ahora, treinta años después de la primera vez que te acostaste con ella, al cabo de treinta años de vivir bajo el mismo techo y compartir la misma cama.

- Diario de invierno, de Paul Auster.

1 comentario:

Matías dijo...

Me gustaría ser Paul Auster, para vivir en Nueva York sin horario, fumar y escribir, y ver el rostro de Siri cada mañana vuelto hacia mí.

Como esto es poco probable, al menos tenemos "Elegía para un americano".

Salud.