26 ago. 2012

Cesárea, Sión, esas cosas









Supe de Águeda mucho antes de saber que se llamaba así. Antes de conocerla, digo (algún día escribiremos un post sobre ese hermoso verbo, que encierra lo mejor del ser humano: sabiduría y placer, inteligencia, belleza, deseo y piel), repito, antes de conocerla por los pocos correos electrónicos que hemos intercambiado, yo la leía en su antiguo blog: La montaña mágica, donde tenía que esforzarme para entenderla en catalán. No solo la leía yo, sino otros neogomorritas de pro (como nuestra transterrada rubia), que seguíamos sus lecturas y paseos fantasmales de la mano de Belano y Lima. Después se nos fue al norte... La Comtessa d´Angeville agarró su petate y se fue al Ártico. Desde aquí, a miles de kilómetros, entonces sí: el gozo de leerla sin perderme nada. Meta incógnita, su nuevo blog (ya en castellano), se convirtió en un auténtico referente, dando ejemplo de la baraja de posibilidades que nos brinda un espacio en apariencia tan estrecho como un blog. Detectives helados, sueños encadenados y disgresiones casi etnográficas: los bares de Finlandia, los turistas alemanes del círculo polar ártico, la vida con sus perros... Todo junto y bien avenido. Un blog inimitable que se ha tragado la tierra o el mar binario de la www. Ahora ha regresado al sur y se va de pesca por ahí... Me manda fotos para darme envidia y me sigue tratando de usted, aunque sé que lo hace para vacilarme un poco. Se ha hecho un tatuaje que yo también me haría y que tal vez algunos de vosotros recordaréis. Ahora podemos leerla aquí, aunque no se estire mucho http://thelastyoik.blogspot.com.es/ Nueva Gomorra sigue siendo su casa.



1 comentario:

Roque dijo...

Bravo por el tatuaje bolañesco!