26 abr. 2012

Carmen


Carmen se ha hecho vieja hoy.
Será que los años de orfanato le han crecido sobre la espalda
y la encorvan en las cuestas arriba,
o será el recuerdo siempre tibio de su muñeca de cartón
sobre el retrete recién usado
el que ha teñido de blanco su cabello,
o las losas ajenas limpias bajo su rodilla
las que la han atrapado al mirar su reflejo sobre ellas.
A Carmen, la hija de Carmen,
le ha crecido entre sus piernas la carne de sus cuatro hijos
que, ya poco jóvenes, se agolpan entre sus dedos ahora artríticos
y cuando los abre salen caminando lentos como un carro cojo.
Pero esta mañana se ha levantado sobre sus más de sesenta marzos
y se ha agarrado a sus rodillas hasta elevarse, alta como el chopo cercano al río.
Será que su pecho se cansa y late casi sin ritmo
y sus manos se dejan vencer por el tiempo
y caen derrotadas como el fruto derramado por el árbol.
Será que el tiempo, ahora, pasa para ella más rápido y los días,
a veces,
tan sólo parecen horas.

Ángel Rodríguez

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé si este texto pertenece a aquella serie de poemas sobre mujeres de la que ya has presentado aquí otras piezas. En cualquier caso, tengo que decir que me ha encantado: potente, emotivo pero sin sentimentalismos... me encanta cómo trabajas con el motivo de las manos y como desarrollas la imaginería: concisa, expresiva sin ser recargada.

Grande aquí:

"agolpan entre sus dedos ahora artríticos
y cuando los abre salen caminando lentos como un carro cojo"


Tendré que releerlo varias veces más.

Hermoso texto.

María

Anónimo dijo...

Muchas gracias, María, este poema es de esa serie, el único que es real. me alegra que te haya gustado. un abrazo.Ángel

Juan Cruz López dijo...

Me alegro de que te guste, María. Seguro que el de Ángel será un gran libro.