3 abr. 2012

Un poema de Ariadna G. García


A OSCURAS, en el cuarto
dormían sobre duras colchonetas
todos los niños: todos,
excepto yo.
Sentada con la espalda en la pared,
las piernas recogidas contra el cuerpo,
no apartaba la vista
de un agujero blanco en la persiana;
del ojo que aguardaba a que durmiera
para robarme sueños y memoria.

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