5 mar. 2012

Literatura y supervivencia (13)


El encierro, el acoso y el miedo no evitaron que universalizase su relato. Creó nuevas salas dentro de su diario y una ventana por la que nosotros, voyeaurs del siglo XXI en serio riesgo de olvidar la barbarie, metemos la cabeza. Aún nos cuesta asimilar que debamos sacarla antes de un final explícito. Hubo un final que no podemos cambiar. Sobrevive su relato hasta hoy aguantando un asedio militar y una Historia a medio escribir.

ANA FRANK (1929-1945)

Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero entonces surge la gran pregunte: ¿podré escribir algo grande algún día? ¿Llegaré algún día a ser periodista y escritora?

¡Espero que sí, ay, pero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías.

Hace mucho que he abandonado La vida de Cady; en mi mente sé perfectamente cómo la historia ha de continuar, pero me cuesta escribirlo. Tal vez nunca la acabe; tal vez vaya a parar a la papelera o a la estufa. No es una idea muy alentadora, pero sí lo pienso, reconozco que a los catorce años, y con tan poca experiencia, tampoco se puede escribir filosofía.

Así que adelante, con nuevos ánimos, ya saldrá, ¡porque he de escribir, sea como sea!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta mucho esta etiqueta.Ángel

Juan Cruz López dijo...

A mí también me gusta; lástima que ya quede poco