25 may. 2011

Si hay algo que me gusta es pasear ...


Si hay algo que me gusta es pasear durante la mañana y cruzarme,
como en un bucle continuo de pasos,
con los compañeros sin nombre y con zapatos de cada día.
La chica guapa,
con sus piernas largas como un ovillo caído por la escalera de su rodilla,
que me cruzo en el quinto árbol de una calle
donde el letrero pende
con el ritmo cansino de la rutinaria tos tuberculosa
con la que el sol se proyecta en mi pecho.
Allí miro sus senos reventando el sujetador
que le asoma tan tácito como disoluto.
El mendigo,
que canta hacia adentro melodías económicas
céntimo a céntimo,
derrochando tristezas que bajan rodando en recuerdos calle abajo,
con su cazuela vacía y su luto de sonrisa espera,
espera que llegue el invierno y cerrar los ojos,
entretejiendo sus párpados en una mortaja de hambre.
En su ventana,
como cada día, se asoma ella,
Roberta,
con su tizne cobrizo en las ojeras,
con el cráneo tapado por un pañuelo que chorrea
verdades de seda
en hilos de cobre;
desde su balcón saluda a los niños que cargan letras camino del matadero.
Ella afila su lápiz, y con óxido, riega sus macetas de plástico.

Ángel Rodríguez López

2 comentarios:

Roque dijo...

Esos paseos matutinos suelen ser terribles, Ángel, sobre todo los lunes. Un saludo.

John Table dijo...

Esos paseos cargan mi mente de ideas, de análisis absolutos sobre todo lo que gira A mi alrededor. De lo que yo soy para ellos, de ellos y sus vidas...una verborrea extraña,que me gusta, que me llena las tripas de imágenes y muy pronto después entro por la portal de mi casa masticando algo fresco y caliente de la panadería y me vuelvo a acostar...