11 may. 2011

Literatura y supervivencia (4)


Sobrevivir a las propias pesadillas. Encontró una salida a su desesperada extrañeza: la escritura. Escribir era la forma de exorcizar su propio espanto, de intentar encajar las piezas de un puzzle imposible. Allí estaban sus pesadillas: la falta de sentido de una existencia absurda, la incapacidad de amar sin miedos, la influencia de un padre que le hacía sentir como un insecto, el control de un Estado incomprensible que destruye al individuo, el dolor, la locura, la muerte. Practicó la escritura, en un puro acto de supervivencia, como una huida hacia sí mismo y, gracias a ello, nosotros podemos entender un poco mejor en qué consiste ese desconcierto que es, después de todo, existir.

FRANZ KAFKA (1883-1924)

«Me pierdo una y otra vez; aunque es un sendero en el bosque, que se ve nítidamente y solo pasando por él se tiene la posibilidad de ver una franja de cielo; por lo demás, el bosque es por doquier denso y oscuro. Pese a todo, me extravío continua y desesperadamente, y en cuanto me desvío un paso del camino, ya me veo dando mil más por el bosque, tan perdido que desearía caerme al suelo y no levantarme nunca más».

3 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Dentro del proyecto Literatura y supervivencia, Kafka nos llega de la mano de Sergio Ramiro.

BaBel dijo...

Pues somos como troncos de árbol en la nieve. Aparentemente yacen en un suelo resbaladizo, así que se podrían desplazar con un sólo empujón. Pero no, no se puede, pues se hallan fuertemente afianzados en el suelo. Aunque fíjate, incluso eso es aparente.

Los Árboles de Frank Kafka.

Anónimo dijo...

Sergio Ramiro a la voz, Sergio Franco a la redacción y selección.

Yolanda