6 may 2010

A propósito de Miles Davis

Su jazz -se dice a veces- es frío y cerebral. ¿En verdad es frío y cerebral? ¿O simplemente calculado e intelectual, a pesar de aquella anécdota que se le atribuye al principio de su carrera? En uno de los teatros en donde iba a debutar, el empresario le dijo a Miles entre bambalinas:

-Bien, Mr Davis, en este programa usted y su grupo permanecerán en escena los siete minutos y medio que siguen al primer entreacto.

A lo que David Contestó con aire escéptico:

-Querido amigo, cuando yo empiezo a tocar, lo olvido todo absolutamente.

Estuvo tocando, sin parar, más de una hora. Lo hizo calculadamente, con simplicidad y tristeza. Es austero, áspero, dolido por el dolor del mundo. Toca sin adornos ni concesiones. Frío, seco, adusto y celoso de su verdad musical, Miles Davis es casi monástico:

-Para los hombres blancos también hay segregación -confiesa a sus amigos-. Hay pobres y ricos. Falta de acceso a la verdad. Y la angustia que nos brinda un mundo regido por la hipocresía y el cinismo. Sin verdad no hay más que soledad. ¿En quién confiar? ¿A quién prestarle nuestra fe?

Variaciones sobre el jazz, de Julio Coll. Guadarrama. Madrid: 1971.

2 comentarios:

Roque dijo...

Entiendo poco de jazz, pero siempre me han gustado más los saxofonistas. Es curioso, pero no sabía que Coltrane había tocado con M. Davis. Sé nota mi ignorancia...
Una etiqueta muy neogomorrita, La caja de música, sin duda.

nueva gomorra dijo...

Bueno, Coltrane y Davis tocaron juntos durante bastante tiempo. Pero cuando los solos del primero empezaron a ser más aplaudidos que los del segundo, Miles le dijo a Coltrane que se fuera del grupo.