23 abr 2010

La tarde anterior al día 23

Una tarde cualquiera da para mucho. Da para un par de cafés en la Colombiana y un dulce de nata y chocolate de los que pesan, de los que te hacen imaginarte como un dibujo manga gordísimo, lleno de gotas de sudor por todos lados.

Y si te tomás un café con leche y un trozo de pastel como un demonio, ¿vosotros, qué hacéis? ¿Bajáis el asunto con otro café? ¿Tomáis sal de frutas? ¿O acaso Almax? ¿Os dáis un paseo por el bulevar o la vía verde? Yo suelo tomarme un gin-tonic.

Una tarde cualquiera acabas entrando al Hipercor. Es lo único abierto a medio día y necesitamos ginebra y tónica. Luego, con la bolsa en la mano, nos damos un paseo por la sección de libros de El Cortés Inglés, más primaveral que nunca. Me busco para ver si quedan ejemplares del 50 y preguntó dónde estoy.

-¿Tú lo ves por ahí?.
-No.

He desaparecido totalmente. Voy a preguntarle al dependiente que qué pasa conmigo. Nos dice que han retirado esa estantería, la de los novelistas cuyos apellidos van de la A a la C. Le digo que por qué y me dice que ayer hubo una presentación de libros y necesitaban sacar espacio. Entonces preguntamos que qué pasa entonces y él nos dice que vengamos mañana si queremos algún libro.

-No es que queramos comprar el libro -le digo- pero, ¡malditos!, cómo podéis tener encerrados en el cuarto de las ratas a Bolaño, Cortázar, Carver, Azúa, Barnes, Cheever, Chéjov, Borges, Camus, Cioran, Aira, Artl, Conrad, Bierce, Calvino, Bradbury, Coetzee, Chesterton...
-Venga usted mañana.
-No.
-¿Quién es usted?
-Yo no soy nadie. Pero que tengáis encerrados a esos maestros me parece una puta mierda.
-¿Por qué habla usted así?
-Porque me sale de los cojones, puto carcelero.
-No pierda las maneras, por favor.

Le espero a la salida del trabajo. Tengo una botella de ginebra en la mano.

-Voy a explicarte la importancia de la literatura, compañero -le digo al dependiente.
-Muchas gracias, pero tengo que ir al gimnasio. Otro día será.

Me doy la vuelta y regreso a casa. Mañana es el día del libro y seguramente nos sacarán a tomar el fresco.

2 comentarios:

EMEN PARMARAKO, ONDO DAGO dijo...

prefiere el culturismo, desde cuando Cruz López fue dinero...

José L. Solé dijo...

Debería estar prohibido vender libros en esos Templos Consumistas, se creen que tienen de todo pero no se dan cuenta que todo está en los libros...
Weno el Ginrelato, para ese día tan especial.

Saludets.-