31 mar 2010

Schiele, un poema y dios procesionado... Más una canción de los Smiths

Salgo a las calles, las de nuestra ciudad, y las veo vacías. Periodo vacacional, también en la city (Nueva Sodoma haciendo palmas). Pienso: esta entrada merece ser escrita en papel. Abro el cuaderno (que ya no es de las tormentas, sino un colega, acaso no el mejor, pero sí el más comprensivo). Reserva un par de páginas, camarero, y 20.000 cervezas para las noches estrelladas que se nos vienen encima, llueva o no llueva, pues nuestro único paso es el que nos lleva de una barra a otra.



El día ha amanecido soleado. El café carbura y ayer me encontré por casualidad con una vieja canción, esta de los Smiths, que más que recuerdos lo que me trae es un pasillo largo, antaño oscuro, al que le hubieran puesto lámparas versallescas, con cristal de Murano engalanadas. Decía que el sol brilla... La luz divina de la Semana Santa penetra, acompañada del olor a incienso, por la ventana de mi habitación cual falo esperancista... Fotones metanfetamínicos.

Y nada puede fallar, eso es lo que leo en un poema antiguo. Podría estar escrito en la Poetica Seminarii que el Noru montó con dibujos de Egon Schiele (mayo-junio 2007), pero no... En ese número lo que sí hay, aparte de una cita de partida magestuosa (Organiza tu odio, pintada en el DF), es un poema del Currata, este de ahí abajo, que hace que las calles deshabitadas y limpias, como una patena pentecostal dorada, de nuestra ciudad luzcan como nunca antes. Podría decir, ahora mismo, mi patria es la literatura sin equivocarme. Ben Goraled dixit:

AQUÍ, AHORA

Ahora estoy frío ante la duda,

pero me siento invencible

sobre la inmovilidad de las cosas.

Ahora, miro el reloj y ya es ahora,

el momento de olvidar

que el tiempo es escaso

pero lento en definir

cada momento,

cada movimiento.

Aquí deposito

las cenizas del presente,

entre montañas de colillas pasajeras.

Sin apenas pensar en el mañana

me acomodo en el jergón

de las palabras,

tan fresco y reposado

como una cárcel de marfil,

y sueño con el ángel terrible

el silencio y la lluvia tropical.

Y un vídeo que lo mezcla todo... Schiele, los poemas insondables de la espera y el amor, The Smiths, el pasado convertido en astillas, mondadientes... La Poetica Seminarii que nos hizo batallar contra la intrascendencia de los días apagados en la universidad. La suerte de los que la tuvieron.

Pienso: les enviaré el tema a mis cuates. Una canción en unos y ceros que sale volando. Sabrán apreciarlo, acaso con un brindis al sol... La vida se despliega con su correlato de dones, indestructible. Un aquí y ahora tan grande como una casa. El rizo de la existencia que se torna, menos de repente de lo que parece, amable.

Imagino un perro vagabundo trotando junto a mí. La calle es larga, compañero. Sus pezuñas resonando contra el asfalto. Todos los caminos por andar.

Juan Cruz López -NG-

2 comentarios:

Anónimo dijo...

como me gustan tus entradas mogollón lotario, he escuchado los tambores del kilombo y ya no puedo concentrarme...

Madame La Crapule

RaRo dijo...

no encuentro el cigarro, para mandarte el humo y un saludo, bien amarrado, aunque no fumes...veo que te cuidas