Supe por primera vez de esta novela por un programa de televisión. No esperen una reseña al uso. Para leer crítica en condiciones pinchen aquí o aquí. Conozco algunas más, pero sólo sigo estas. Digo que supe de esta novela por primera vez en un programa de televisión. Anoté el nombre y le eché un ojo en Metropolis. Buena pinta. A la saca.
Si tuviera que quedarme con algo de este libro, me quedaría con todo lo que vino después: la marejada. Habéis sentido alguna vez la sacudida de un buen libro después de acabarlo... ¿No? Entonces es que no habéis leído un buen libro en la vida.
Éste lo es. La marejada te impide comunicarte. Te hace que las palabras de tu compañera te entren por un oído y te salgan por otro y ella piense que qué demonios le pasa al capullo este que ya está otra vez con sus neuras... Eso es la resaca... Preguntadle a Isabel, ella sabe mucho de ello.
-Han cambiado la hora.
-Ni me he enterado.
-Tú nunca te enterás de nada.
-Es que he estado leyendo.
Leyendo un libro sobre un tipo que vive con un perro y 3282 libros, una buena biblioteca que le protege del frío y de la soledad. Un libro también sobre la frugalidad (no paro de pensar en esa idea de vivir con lo justo desde hace meses...). Libros, un perro, leña para el invierno, tazas de té. Un libro sobre un recopilador de palabras de la época isabelina que planea una venganza, y que la lleva a cabo. Se acabó. Ya no digo más.
3 comentarios:
Cuando a nuestro amigo Blogger se le antoje podremos colgar la imagen de los...
Tengo que contar un día los libros que tengo en casa. No tengo perro en casa.
Voy a empezar a ordenarlos por orden alfabético de autor. Mañana, después de...
Debería hacer algo con ellos.
Después, debería hacer algo con ellos.
¿Releérmelos?
Yo que sé. Después lo pienso.
Leí las dos novelas anteriores de este tipo y lo mínimo que puedo decir (es un halago) es que son distintas a la gran parte de los libros que se escriben (no que se publican, porque existen, menos mal, las reediciones y las traducciones.
Donovan tiene duende, opino. Algo que hace que leas con placer cosas terribles. Y que luego te quedes pensando durante horas. No se le puede pedir más a un libro. No se le debe exigir menos a un autor que ambicionar esa meta.
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