24 feb. 2011

Sobre los deberes, Cicerón



¡Los clásicos! Sí, los clásicos. Publico un viejo poema del Palace, uno donde Arquíloco comparte mesa y mantel con Odiseo y Heráclito, y un anónimo exclama: ¡los clásicos! Pues claro... Marco Tulio Cicerón, por ejemplo. En el alféizar de mi ventana, Sobre los deberes, un libro al que llegué gracias a Félix Rodrigo Mora, que considera esta obra como proscrita en la sociedad actual.

Sobre los deberes es un libro que Cicerón escribió para que su hijo aprendiera a vivir (y también a morir). Es una obra que resume como pocas el ideario moral de la filosofía estoica. Abro el libro al azar. Busco un subrayado. Dice: Despliega y aplica el conocimiento que hay en ti, para ver la imagen y el concepto del hombre bueno. ¿Cabe en el hombre de bien mentir en provecho propio, calumniar, anticiparse fraudulentamente a otros y engañar? No, en absoluto. Dice: Pero los filósofos de máxima autoridad afirman que el dolor no sólo no es el mayor de los males, sino que ni siquiera es un mal. Dice: Mal van las cosas cuando lo que se debe realizar con buenos méritos se trata de conseguir con dinero.

Tres ejemplos, ya os digo, al azar, de las decenas de subrayados que no he tenido más remedio que hacer en esta obra breve, cargada de sentido, divulgativa y a la par elegante. Un libro que todo padre y todo hijo deberían leer. Un libro que toda madre y toda hija deberían leer. Un alegato sin aspavientos en pro de una vida con mayúsculas. Un sopapo en plena geta del poder.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante apunte. Un saludo.