24 ene. 2011

En la calle

En la calle hay una fila de gente desovillada,
marchita y disforme.
Una mano sin brazo, un ojo sin cuenca,
una lengua embadurnada en saliva
que camina sin dientes que le hagan frontera.
En la calle, desde este prisma esquizoide con el que miran mis ojos,
las farolas se tuercen sobre su centro
besando a las ancianas en sus sombreros
mientras ellas miran el suelo como buscando la vida que del reloj se pierde.
Las aceras son de arena,
se reblandecen del cansancio que las pisa y caen,
caen despacio al vértigo.
Las esquinas redondean fundidas y caen chorreando ladrillos pintados de ocre.
En esta fría mañana de invierno la casquería ha invadido la calle.
Han libertado los cuerpos de la sala de disección
y caminan por el asfalto mirando sorprendidos
cómo el resto asume su papel en este maldito baile de carne.

Ángel Rodríguez López

5 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Bello poema, compañero. A veces quisiera ser yo uno de esos que se quitan el pellejo y se quedan tan campantes.

Anónimo dijo...

tu hace tiempo que te quitaste el pellejo. ( a veces las editiriales no tienen razon...casi siempre. No te desanimes) Ángel

Torcuato dijo...

Me gustó este poema, es un cuadro de Dalí.
Un saludo.

Alamut dijo...

¡Brutal! Me gusta muchísimo. La inconsistencia del tiempo que pasa y de los cuerpos desmembrados. Un Dalí hibridado con Bacon....
Saludos

Marcos Andrés Napoli dijo...

Simplemente: ¡genial!