20 ago. 2009

Tradiccionando a Lili Toilette



La situación de partida es la que sigue: la estación pega duro, el día lanza su último estertor, la ciudad hormiguea. Agitación de orden crepuscular. El lenguaje perdido.

El lugar es el metro, la ciudad es un monstruo que come su recuerdo [1].

Situación de partida (bis): un habitáculo blanco que recuerda a una sala de espera que recuerda a la aséptica antesala de una noche.

Telón de fondo: la tensión es de pampa, miradas que no son curiosidad bullente, movimiento de barrio periférico, individuos que buscan salir (vivos) bajo tierra. Poco importa… un incidente, una vulgaridad, la posibilidad de sexo fácil, una boca bien grande, una agresión, un empujón, el contratiempo.

El paisaje es selvático. Las miradas se cruzan. Lucha por mantener los ojos en el límite de lo soportable, no lo olvides, según ellos esa sería la clave de lectura. Ni antes ni después es la medida, no desistir antes de tiempo, no franquear la línea otra. La medida es ocultamiento. Solo a ti te concierne la fractura. Estar roto por dentro se vuelve irrelevante. Que la miseria espiritual no te convierta en presa fácil, grande es la fuerza de sus cuerpos. No dejar trascender la falta de certeza, solo tuya es la duda. Estar a punto de lanzarte a la vía es algo que no interesa a nadie. No desvelar la renuncia que barajas. Moverte como el estratega frío de los años. La fachada, no olvides la fachada. Estás en el infierno.

La tensión es el aire que te separa de los otros, la patria de los otros, ellos aquí se mueven bien y eso se huele. Que no noten nada. Estás en el vagón de la supervivencia, prueba. Aquí el valor, la demostración de la destreza de situación extrema. Una tensión lugar. No te vaya a pasar lo que a esa mujer emparedada entre un grupo de hombres.

No permitir la rigidez de la mirada, no la cabeza gacha. No el más mínimo acercamiento hostil. El lenguaje del cuerpo aquí lo es todo. Mutación del lenguaje. No olvides levantar la vista a cada tanto, echar una ojeada justa, pero sonora. Contención y tensión. Extrema, piensa en los límites, mide. No es un juego difícil. Sin embargo, antes tendrás que convertirte al prosaísmo, abandonar el descreimiento de la vida, creer que cuando apuestas es porque de verdad te estás jugando algo. Quien nada cree nada tiene. Recuerda la tensión. Un estribillo canta que los escépticos son carne de cañón. Extrema.

Necesitas creer que algo tiene importancia, que algo tiene importancia, que algo tiene importancia…


(To be continued…)

[1] Recuerden que estas bases responden exclusivamente a la finalidad no argumental del prosema que leen.


2 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Es una alegría ir ampliando poquito a poco esta sección de tradicciones con aportaciones externas. Esta vez se trata de un prosema de la joven poeta francosuiza Lili Toilette. Según nos cuenta la autora en un correo, este prosema es el primer movimiento de una larga composición (aún sin título) que gira en torno a la soledad en las urbes y la gestión de situaciones, aunque nosotros intuimos que mucho tiene que ver con la búsqueda de la identidad y la voz poética. Tendremos que esperar la próxima entrega para descubrir si estábamos o no en lo cierto.

Desde aquí aprovechamos para dar las gracias a Lili por su colaboración, ha sido un verdadero placer despiezar (con todo el amor del que hemos sido capaces) este breve prosema.

Tu restes la bienvenue dans notre bibliothèque des poètes urbains, Lili.
À très bientôt,

Luz Tul -NG-

tr(a)nshistoria dijo...

Pues yo creo que la joven poeta francosuiza Lili Toilette es más dura que un mixto lobo... A ella si que hay que temerle!