2 ago. 2009

La secta de los escritores bárbaros, una textura de Estrella distante


Ésta es mi última transmisión desde el planeta de los monstruos. No me sumergiré nunca más en el mar de mierda de la literatura. En adelante escribiré mis poemas con humildad y trabajaré para no morirme de hambre y no intentaré publicar.

De la colección de revistas que fui amontonando en mi mesa habían dos que llamaron mi atención. Con las otras era posible hacer un muestrairo variopinto de psicópatas y esquizofrénicos, pero sólo esas dos tenían el élan, la singularidad de empresa que atraía a Carlos Wieder. Ambas eran francesas: el número 1 de la Gaceta Literaria de Everaux y el número 3 de la Revista de los Vigilantes Nocturnos de Arras. En cada una de ellas encontré un trabajo crítico de un tal Jules Defoe, aunque en La Gaceta adoptaba la forma, puramente circunstancial, del verso. Pero antes debo hablar de Raoul Delorme y de la secta de los escritores bárbaros.
Nacido en 1935, Raoul Delorme fue soldado y vendedor del mercado de abastos antes de encontrar una colocación fija (y más acorde con una ligera enfermedad en las vértebras contraída en la Legión) como portero de un edificio del centro de París. En 1968, mientras los estudiantes levantaban barricadas y los futuros novelistas de Francia rompían a ladrillazos las ventanas de sus Liceos o hacían el amor por primera vez, decidió fundar la secta o el movimiento de los Escritores Bárbaros. Así que, mientras unos intelectuales salían a tomar las calles, el antiguo legionario se encerró en su minúscula portería de la rue Des Eaux y comenzó a dar forma a su nueva literatura. El aprendizaje consistía en dos pasos aparentemente sencillos. El encierro y la lectura. Para el primer paso había que comprar víveres suficientes para una semana o ayunar. También era necesario, para evitar las visitas inoportunas, avisar que uno no estaba disponible para nadie o que salía de viaje por una semana o que había contraído una enfermedad contagiosa. El segundo paso era más complicado. Según Delorme, había que fundirse con las obras maestras. Esto se conseguía de una manera harto curiosa: defecando sobre las páginas de Stendhal, sonándose los mocos con las páginas de Victor Hugo, masturbándose y desparramando el semen sobre las páginas de Gautier o Banville, vomitando sobre las páginas de Daudet, orinándose sobe las páginas de Lamartine, haciéndose cortes con hojas de afeitar y salpicando de sangre las páginas de Balzac o Maupassant, sometiendo, en fin, a los libros a un proceso de degradación que Delorme llamaba humanización. El resultado, tras una semana de ritual bárbaro, era un departamento o una habitación llena de libros destrozados, suciedad y mal olor en donde el aprendiz de literato boqueaba a sus anchas, desnudo o vestido con shorts, sucio y convulso como un recién nacido o más apropiadamente como el primer pez que decidió dar el salto y vivir fuera del agua. Según Delorme, el escritor bárbaro salía fortalecidao de la experiencia y, lo que era verdaderamente importante, salía con una cierta instrucción en el arte de la escritura, una sapiencia adquirida mediante la "cercanía real", la "asimilación real" (como la llamaba Delorme) de los clásicos, una cercanía corporal que rompía todas las barreras impuestas por la cultura, la academia y la técnica. No se sabe cómo pero no tardó en tener algunos seguidores...

Extracto de Estrella distante, Roberto Bolaño. Compactos Anagrama.

Créanme, no he sabido dónde demonios cortar la textura, este chileno es así, pura demencia en bruto. Aquí la secta de escritores bárbaros, pero el trasfondo de Estrella distante es la violencia totalizadora ejercida contra un pueblo, el chileno, durante la dictadura, la tortura, la gratuidad del mal, el gozo en el mal de un poeta vanguardista de ultraderecha, el mal a secas, lo que parece una inverosímil relación entre la literatura y este gran saco de mierda, incomprensible, devastador, total, la reflexión acerca de la cercanía entre cierto tipo de vanguardia y la extrema derecha, la búsqueda de razones, la investigación, siempre, la investigación .. Irónico Bolaño, valiente, buscador, gran cronopio loco, donde quiera que estés...

2 comentarios:

J. Ramallo dijo...

Saludos desde una Isla

nueva gomorra dijo...

Cabe incluso la posibilidad de que en esa mesa tuviera lgún ejemplar de la Poetica Seminarii y de El alma nazi de Mao-Setup... Espero que te gustase el video que te pase ayer sobre Estrella Distante...

Un besote

juan -ng-