5 ago. 2009

Juego, un poema de la poeta perdida Luz Cortés (muy en su línea, por cierto)


Puesto que así lo quieres,

volvamos a empezar,

que equivale a decir:

el cero no es posible.

Inviabilidad de ese no número

que inicia la expresión

que en él empieza,

partir de cero,

esa entidad incierta

para los matemáticos

NO ES UNA OPCIÓN POSIBLE.


Volvamos al tablero.

Analicemos las fichas que tenemos,

la jugada (la última),

ese silencio blando que es tu jaque preferido,

la absurda bancarrota del puto monopoly.


La partida.

Analicemos la partida,

un poquito de luz en estas cosas

no puede estar de más,

¿qué te parece algo de luz?

cuando qué tenemos

es

lo mismo que decir

¿qué demonios tenemos?


Lo que tuvimos fue:

un ajedrez,

una torre veloz que degüella a un caballo

negro,

un astuto peón que se come a un alfil,

si esto fuera posible,

blanco,

pobres, una reina y un rey

que apenas se conocen,

prácticamente intactos, pero acongojados,

un jaque mate amargo que despunta horizonte

en el tablero,

un bar cualquiera

de una ciudad cualquiera

que por supuesto tiene un nombre.

2004.


Lo que tenemos ahora:

un tablero desierto de caídos,

un posibilismo,

tendrás que disculparme,

rayano en el absurdo,

unas letras sordas a la mano

que silenciosa se atreve a pronunciarlas,

unas palabras que no llegan

porque no se emitieron,

una situación dignísima de Beckett,

aún peor,

más propia de Ionesco que de Beckett,

y esto significa

que no tenemos nada,

es decir,

que lo tenemos todo.


Volvamos a jugar,

el tablero dispuesto,

la mesa ya servida

(imagino que has escanciado el vino,

porque se bebe vino –mucho- en este juego),

el silencio oscuro del tahúr,

la noche larga,

el silencio devuelto por alguien que es silencio,

¿qué te parece esto?,

el destrozo común,

la agresión en el juego.


A veces pienso que somos los creadores

de un nuevo videojuego

para masocas postmodernos,

algo así como:


Ahora pulse play.

Vuelva a empezar.

No se preocupe si piensa haber perdido.

Vuelva a pulsar el play,

repito,

pulse el botón del play,

no se preocupe si efectivamente perdió cuando creyó haber perdido,

el mercado está lleno de otros videojuegos

bastante más didácticos que el nuestro.

Vuelva a pulsar el play,

repito,

repita conmigo,

no deje nunca de pulsar el play…

2 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Increíble, Bram, menudo poema que le has pescado a Luz. Qué buenísimo, carajo. Sin palabras.

J

KUBAN dijo...

Increíble poema. Quién es Luz porque quier más. Gracias,